Así como el año pasado se dispuso una mayor y generosa apertura a la maquinaria agrícola usada del extranjero, el gobierno de Javier Milei decidió extremar las facilidades para importar líneas de producción usadas, a las que se le cobrarán de aquí en más solo una cuarta parte de los aranceles correspondientes.
Lo que hizo la administración federal fue, a través del decreto 483/2026 que se publicó este martes en el Boletín Oficial es actualizar una vieja medida del gobierno de Mauricio Macri, tomada diez años atrás. De ese modo, adecuó a los tiempos (mucho más proclives a la importación) el Régimen de Importación de Líneas de Producción Usadas.
La intención oficial ahora es “impulsar la modernización del entramado productivo argentino”, facilitando “el acceso a equipamiento y tecnologías industriales usadas con el fin de mejorar la competitividad de los productos industriales”. Para muchos empresarios del agro que tienen plantas de empaque y procesamiento de alimentos, y que muchas veces dependen de líneas de origen importado, resulta una oportunidad de actualizar sus equipos.
Para empezar, el decreto define cuáles serán los bienes de capital alcanzados por este operativo: subraya que se entiende por “Líneas de Producción Usadas aquellas que incluyan maquinaria usada importada, destinado a las empresas que cuenten con un proyecto de mejoramiento de su competitividad aprobado por la Autoridad de Aplicación”, que será la Secretaría de Comercio e Industria.
A partir de allí, la nueva norma dispone que “los bienes usados importados alcanzados por el régimen tributarán únicamente el 25% de los aranceles correspondientes al momento de la importación y quedarán exceptuados del pago de la tasa de comprobación de destino (2%) y de la tasa de estadística (3%)”.
Es decir, nunca fue tan sencillo y barato importar este tipo de equipos.
El Decreto 483/2026 además simplifica los requisitos, procedimientos y plazos para acceder al régimen. Al redefinir el concepto de línea de producción se elimina la exigencia de que su componente principal sea usado. Además ahora se incorporan las líneas destinadas a la generación de energía eléctrica y almacenes inteligentes.
Por otro lado, según se informó oficialmente, se extiende hasta 30 años la antigüedad admitida para bienes reconstruidos o actualizados para extender su vida útil y se reduce del 30% al 10% el requisito de compra de bienes nacionales sobre el valor FOB de los bienes importados.
Lo mejor para quienes se acojan a este régimen es que el gobierno ya no realizará auditorías para certificar los gastos realizados. Reemplazará esos controles por “un sistema de rendición de cuentas por parte de las propias empresas a través de profesionales certificados, reduciendo los plazos y brindando certeza en los tiempos de gestión para el usuario”.





