Perú busca anotarse otro poroto en su lista de producciones exitosas y engrosar aún más su canasta agroexportadora, dentro de la que hoy se destacan sus arándanos, paltas y muchos otros frutos. Según un análisis realizado por la Dirección de Coordinación de Oficinas Regionales de Promperú, la cereza -catalogada globalmente como el “oro rojo” debido a su alta rentabilidad y demanda premium- tiene todo para posicionarse como la nueva apuesta estratégica del país.
Y si bien este cultivo todavía se encuentra en una etapa inicial, donde priman los ensayos agronómicos, la validación comercial, la investigación de campo y la adaptación de patentes genéticas, el plan de posicionamiento ya está en marcha.
Algo clave es que el objetivo no pretende competir de forma directa con Chile -el gran productor regional de cerezas, que en 2024 generó más divisas con con sus embarques de esta fruta que los reunidos por la exportación de carne argentina-, sino lograr una oferta diferenciada, enfocada en clientes muy exigentes y de alto poder adquisitivo.
En ese camino, China se posiciona como el principal mercado objetivo. Su demanda viene creciendo en forma sostenida durante los últimos años, y solo en 2025 importó unas 587 mil toneladas, siendo Chile su principal proveedor. El consumo del gigante asiático se caracteriza por ser aspiracional, registrando picos de consumo masivo durante las festividades del Año Nuevo lunar.
Frente a esto, la meta de Perú es consolidarse como proveedor de fruta temprana, para lo cual debe lograr concentrar su cosecha entre septiembre y octubre. Aquel es el período donde la oferta mundial se limita y los cargamentos chilenos aún no llegaron a puerto.
Es ahí donde esta decisión le puede pagar de lleno a los productores de cereza de Argentina, nucleados especialmente en Mendoza, que se habían fijado como estrategia de posicionamiento comercial producir frutas primicia, para ganarle un par de semanas en el mercado a la fruta chilena.
En esta apuesta de Perú a entrar a tallar en ese segmento será clave la diversificación de las zonas productivas, dado que el cerezo exige una alta acumulación de horas de frío para florecer. Por tal motivo, gracias a sus noches frías y microclimas particulares, regiones como Arequipa, Junín, Ayacucho, Cajamarca, Cusco y Áncash ingresaron formalmente al mapa de exploración productiva.
A todo esto se suma otro factor clave: la entrada en funcionamiento del Megapuerto de Chancay, desde el cual la ruta marítima entre Perú y China se reduce significativamente. De los 33 a 45 días tradicionales de demora, los embarques podrían llegar a destino ahora en 21 a 30 días. Aquello resulta clave para mantener la calidad de la fruta.
Hasta ahora, Perú lleva la delantera en dos sectores clave: el arandanero y el de palta. En el caso del primer, basta ver la conclusión de la temporada 2025/26, que cerró con exportaciones un 20% por encima de las de la campaña 2024/25. Así, en 2025 totalizó una exportación de 382.934 toneladas.
En la vereda de enfrente, Argentina cerró su última campaña con una exportación de 4.800 toneladas de arándanos, cerca de un 10% menos que en la temporada anterior. En otros tiempos, la Argentina llegó a vender más de 10 mil toneladas, pero luego la producción fue decayendo justamente por la irrupción de Perú en este mercado, con fruta que se anticipaba incluso en salir al Hemisferio Norte a la de Argentina.
Respecto a la palta, Perú cerró en 2025 con un récord de exportación, alcanzando las 722.754 toneladas, lo que supone un crecimiento del 38% respecto a 2024, donde exportó 523.035 toneladas. Aquello está muy por encima de las cerca de 160.000 toneladas que exportó Chile.
Lo más destacable en este caso es que ese aumento de volumen no fue consecuencia de un crecimiento en la superficie cultivada, sino de mayor productividad. Para comparar, Perú posee más de 80.000 hectáreas implantadas, mientras que Argentina ronda las 3.000.





