A través de la resolución 79/2026, la Secretaría de Energía habilitó la posibilidad de aumentar el uso interno de biocombustibles con el objetivo de asegurar el abastecimiento de combustibles e intentar amortiguar el impacto en el surtidor de las subas del valor del petróleo crudo promovida por el conflicto bélico en Medio Oriente.
En concreto, la medida modifica los parámetros de calidad de los combustibles para habilitar a las empresas refinadoras a emplear hasta un 15% de bioetanol en naftas y hasta un 20% de biodiésel en gasoil. El mínimo obligatorio sigue siendo del 12% en bioetanol y del 7,5% en biodiésel. Pero ahora, de manera voluntaria, las petroleras podrán incementar esas mezclas.
“Esta medida no modifica los cortes de bioetanol, sino que les da más flexibilidad a las empresas para definir, voluntariamente, la composición de sus combustibles”, detallaron desde el gobierno nacional, para además asegurar que buscaron una solución “sin intervención en el mercado, como hacían gobiernos anteriores”.
La decisión fue rápidamente celebrada por el sector de los biocombustibles. Desde la Cámara de Bioetanol de Maíz, Patrick Adam. dijo que “en un contexto internacional donde el precio del petróleo sube por conflictos geopolíticos, Argentina va a aprovechar la oportunidad de reemplazar importaciones de naftas contaminantes por producción propia de bioetanol. Más bioetanol significa menos dólares que se van y más desarrollo en el interior”.
“El bioetanol es estructuralmente competitivo frente a las naftas, especialmente las importadas, y muy especialmente en este contexto, por lo que esta medida es un paso importante en la dirección correcta”.
El precio del bioetanol maicero y cañero destinado al corte obligatorio con nafta se encuentra actualmente en 917 y 1000 $/litro respectivamente y era mucho más competitivo que la nafta importada incluso antes de iniciarse la guerra en Medio Oriente,
“El impacto en surtidor del aumento de corte tiene dos vías: un componente más barato en las naftas y el hecho de que el consumidor no paga el impuesto sobre los combutibles líquidos y al dióxido de carbono (ICL/ICO2) sobre la porción del bioetanol”, explicó Adam.
Datos oficiales muestran que en 2025 la Argentina importó nafta por 433 millones de dólares, una cifra 137% superior a la registrada en 2024, divisas que podrían haberse ahorrado en caso de emplear bioetanol de producción nacional.
La medida también contempla la posibilidad de aumentar el corte del biodiésel con gasoil en hasta un 20%, lo que viene sucediendo en la provincia de Córdoba desde 2022 en el marco de una política diseñada para promover la autosuficiencia energética.
La Argentina no se autoabastece de gasoil y en 2025 debió importar ese combustible fósil por un valor de 841 millones de dólares. Si bien la competitividad del biodiésel no se equipara con la del bioetanol, dado que el precio del aceite de soja se encuentra elevado, un mayor corte con el biocombustible aseguraría la plena disponibilidad del combustibles empleado para realizar labores agrícolas y fletes. Está fresco aún el recuerdo del desabastecimiento de gasoil ocurrido en los años 2022 y 2023.
La Argentina podría ser autosuficiente en gasoil –sin necesidad de usar divisas para importar el producto– en caso de incrementar el corte interno de biodiésel, que se elabora en base a aceite de soja 100% nacional.





