Falta poco para el comienzo de la planificación de la campaña de granos finos 2026/27 y los valores de los fertilizantes no sólo están subiendo y mucho, sino que además los factores que intervienen en la formación del precio de los mismos son tan disruptivos como impredecibles.
En un contexto tan convulsionado, Bichos de Campo consultó a Andrés Bertotto, socio de la empresa IF Ingeniería en Fertilizantes, que todas las semanas publica un informe sobre mercado internacional de nitrogenados y fosfatados que es leído con atención en toda la comunidad hispanoamericana. La primera pregunta que le hicimos no podía ser otra que la siguiente.
¿Conviene comprar ahora o esperar?
Las empresas agropecuarias más grandes, que cuentan con estructuras que analizan la gestión productiva, comercial y financiera de manera sistemática e integral, están evaluando la coyuntura para decidir si comienzan a calzarse en fertilizantes. El productor promedio, que es el que “mueve la aguja” del negocio, no tiene motivación para realizar ese análisis. La variable clave para tomar una decisión es la relación insumo/producto, que en el caso del trigo y el fosfato monoamónico ha mejorado porque los precios del Trigo Rosario 2026/27 (en el mercado A3) llegaron a tocar los 220 u$s/tonelada. Si a eso le sumamos la posibilidad de tomar financiación en dólares a tasas atractivas –como las que se presentaron en Expoagro–, entonces ahí sí puede haber una oportunidad.
¿Por qué?
Porque ni bien arranque ahora la demanda en abril o mayo los precios del MAP pueden llegar a ser otros, ya que los valores actuales no contemplan el costo de reposición al no haber presión de demanda Con el nitrógeno ese análisis cambia, porque el precio de la urea voló por los aires y se distanció del valor del trigo. Además, la urea tiene un comportamiento por lo general más volátil que el fósforo y, por lo tanto, puede ofrecer oportunidades en el transcurso del año, teniendo en cuenta que la demanda del producto se concentra hacia mediados de año. En fósforo sería aconsejable ir tomando posición. Eso a nivel general, porque luego cada empresa agrícola tiene que evaluar la respuesta a la pregunta en función de su situación productiva, comercial y financiera.
¿Cuál es el atraso del valor del MAP?
El valor de referencia mayorista es del orden de los 900 u$s/tonelada, mientras que el valor teórico de reposición está arriba de los 950 u$s/tonelada.
Alguien podría decir: voy a esperar que termine el conflicto en Medio Oriente para ver precios menores…
No tenemos manera de saber cómo evolucionará ese conflicto, pero sí podemos afirmar que el problema tiene una complejidad diferente al último gran evento disruptivo en el mercado, que fue la invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022. En la región en conflicto se exportan en condiciones normales 17 millones de toneladas de urea sobre un total mundial del orden de 55 millones; algunos países interrumpieron la producción porque se quedaron sin capacidad de almacenaje al no poder comercializar el fertilizante nitrogenado. Además está Egipto y Omán, que resultan afectados de manera indirecta porque dependen del gas de esa región, y también son grandes exportadores de urea; algo similar sucede en India, que fabrica unas 30 millones de toneladas por año para consumo interno. Es decir: más allá de la evolución de la guerra, ya estamos presenciando destrucción de oferta. India, que antes del conflicto había comprado urea en una licitación internacional, no recibió un solo kilogramo de la partida comprometida y podría tener que salir a comprar en otros orígenes, lo que podría potenciar la fase alcista de precios. La dinámica hace muy difícil que podamos volver en el corto plazo a los precios del período anterior a la guerra.
¿Qué rol juega China en este asunto?
China previo al conflicto ya había declarado que su ventana de exportación iba a estar cerrada hasta mediados de año, tanto en fósforo como en nitrógeno, con lo cual tenías a un jugador que, si bien era árbitro de los precios a nivel internacional, está ahora retirado de la oferta.
El año pasado EE.UU. declaró al fosfato como mineral esencial para la seguridad nacional y económica. Lo único que falta es que también aplique restricciones a las exportación.
Se está redefiniendo el orden mundial en lo que respecta a la comercialización de insumos estratégicos y el fertilizante es uno de ellos. Luego habrá que hacer un seguimiento a la demanda, porque si no convalida los precios de los fertilizantes, puede caerse, salvo en el caso de las naciones que subsidian el insumo, como es el caso de China, prohibiendo exportaciones, o India a través de subsidios estatales.
EE.UU. tiene “billetera” para compensar quebrantos de las empresas agrícolas a través de subsidios.
Básicamente, por uno u otro método, se trata de la intervención de los Estados para que el fenómeno no se traduzca en un aumento desmedido del costo de los alimentos. El otro problema generado por la guerra en Medio Oriente es la afectación del suministro de dos materias primas estratégicas para la producción de fosfatos, ya que la zona en conflicto es proveedora de alrededor del 50% del total del amoníaco y del azufre que se emplea a nivel global para la producción de fertilizantes fosfatados. Por el momento las fábricas tienen existencias de esos insumos y no tienen problemas, pero si el conflicto se extiende eso podría cambiar. En los últimos días hubo interrupciones en los embarques de fosfatados de Marruecos (el primer productor mundial de tales fertilizantes), pero eso ocurrió por problemas climáticos en las terminales portuarias.
¿Cómo está la Argentina en materia de abastecimiento?
Los importadores argentinos de fósforo compraron durante febrero pasado producto con carga en el presente mes marzo, que va a estar llegando en abril. En ese sentido, estamos cubiertos para el inicio de la campaña de granos finos. Por el lado del nitrógeno, las decisiones de importación se toman por lo general en abril. Además, contamos con producción propia (Profertil) que cubre casi la mitad de la demanda interna. No se vislumbra un riesgo de abastecimiento, siempre y cuando el conflicto no se extienda por meses.
¿Cómo opera la dinámica de formación de precios de ambos fertilizantes?
La urea argentina copia los valores internacionales, por lo que la capacidad de reacción de los precios del nitrógeno es más dinámica que en el caso del fósforo con respecto a la coyuntura internacional. No sucede lo mismo con el fósforo, que al ser mayormente comprado en el exterior, depende de los valores de importación y reposición, lo que hace que pueda experimentar a nivel interno descalces con respecto a los valores internacionales. Por ejemplo: si en abril próximo empieza a bajar el precio internacional del fósforo, en la Argentina va a tardar en llegar esa baja porque el precio va a estar ligado al valor de compra realizado por el importador.
O sea, tienen dinámicas diferentes.
Así es. En el caso del fósforo depende de la posición del importador y de la actitud de los productores. En ese marco, el valor actual del fósforo está atrasado en el mercado argentino, pero cuando aparezca la demanda, la suba hacia el valor de paridad no va a ser paulatino, sino inmediato para ir directamente hacia el costo de reposición. El valor de la urea también está atrasado por la debilidad de la demanda: se encuentra en un precio mayorista del orden de 800 u$s/tonelada cuando, en función del precio internacional, no debería ser menor a 840 u$s/tonelada.
El panorama está claro. Después cada empresario deberá realizar un análisis particular para decidir qué hacer.
Entiendo que el posicionamiento en fertilizantes debería gestionarse como se instrumenta una comercialización agrícola profesional: ir tomando precios para comenzar a construir un promedio razonable en función de la información disponible en cada momento. Esperar hasta el último minuto para comprar es tan riesgoso como llegar a cosecha completamente descubierto, especialmente cuando el panorama global resulta por demás difícil de pronosticar.




