La cadena vitivinícola celebra hoy su gran cita anual, en el marco del comienzo de la Vendimia 2026 y en medio de una clara crisis que alcanza a todo el sector productivo.
Fue en el tradicional desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), la entidad público-privada que reúne a productores, cooperativas, bodegas, cámaras sectoriales, gobiernos provinciales y hasta a organismos públicos como el INTA y el INV. Anualmente, allí se congrega a todo el sector y la política nacional para celebrar el inicio del año productivo.
Pero nadie se dispuso a brindar con copas de plástico y en el lujoso hotel Park Hyatt, en pleno centro de la capital provincial, el evento no perdió el brillo que lo caracteriza. Los protagonistas brillaron por su moderación, se permitieron solapar la crisis y evitar los diagnósticos fatalistas, y hablaron de “tejer puentes” en “contextos desafiantes”.

Entre las figuras presentes estuvieron la vicepresidenta Victoria Villarruel, el gobernador Alfredo Cornejo, el ex ministro de Defensa y ahora diputado nacional Luis Petri, y el ex vicepresidente Julio Cobos, como también otros legisladores nacionales, funcionarios provinciales e intendentes de localidades de la región. Por parte del INTA, presenció el acto su presidente Nicolás Brozovich, junto al titular de Coninagro, Lucas Magnano. Fue notable la ausencia del secretario nacional de Agricultura, Sergio Iraeta, de quien depende directamente la política vitivinícola.
Sin embargo, el gran protagonista de la cita fue el nuevo presidente de la Coviar, que asumió su mandato hasta 2029. Se trata del titular de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi) Fabián Ruggeri, que reemplazará al riojano Mario González y marca el retorno del cooperativismo mendocino a la conducción de la entidad.

“Hoy la vitivinicultura atraviesa un momento difícil, como le ha pasado muchas veces a lo largo de su historia, y siempre ha sabido sobreponerse”, expresó en su discurso Ruggeri, que sí mencionó el aumento sostenido de costos, la presión fiscal, las tasas de intereses elevadas y la caída de consumo, pero fue moderado en sus críticas a la política.
Incluso, en varios pasajes, el ahora presidente de Coviar llamó a la unidad de la cadena y el trabajo junto al sector público, con la atenta mirada, a su lado, tanto de la vicepresidenta como del gobernador mendocino.
En ese sentido, Ruggeri no ahorró elogios a la gestión nacional y provincial, y destacó “la macroeconomía estable, la modernización del marco laboral, los incentivos a las inversiones en mallas antigranizo y eficiencia energética, y la reducción del IVA en energía destinada a riego”.

Llámese crisis o “contexto desafiante”, lo cierto es que en el sector reconocen que la situación que la vitivinicultura argentina está lejos de ser siquiera “normal”. Lo evidencia el quebranto de productores y bodegas, las dificultades para levantar cosechas, el abandono de chacras y el “coletazo” que también sufre el arco trabajador.
“Frente a este escenario debemos avanzar en una agenda clara de competitividad, diversificarnos, aumentar productividad, reducir costos, integrar la cadena y competir mejor. Necesitamos vender más y ganar mercados”, aseguró Ruggeri, que señaló que para eso sí tiene un pedido concreto a la política: financiamiento.
“No pedimos privilegios, pedimos condiciones adecuadas para producir, invertir y comercializar tanto en el mercado interno como externo”, agregó.
La fórmula elegida en cada uno de los discursos de la jornada -que incluso se encargaron de replicar otros funcionarios debajo del escenario- fue la de “contexto desafiante”. Nadie habló de crisis, sino de desafíos, y la respuesta de las figuras de la cadena fue unívoca: hay que mirar muy de cerca a los consumidores.
“Cuando el sector se adapta a las nuevas demandas, la curva de consumo puede volver a crecer. El vino puede disfrutarse de muchas maneras y sin reglas, lo importante es que siga siendo parte de la mesa de los argentinos, de nuestra cultura y encuentros”, expresó el nuevo presidente de la Coviar, que marcó así el tono de la gestión que acaba de comenzar.
Tal como se le viene escuchando a otros bodegueros y representantes de la cadena, lo que tomará fuerza de aquí en adelante son las contracampañas y las acciones tendientes a desandar el camino que llevó a la baja de consumo del vino. Son objetivos de largo plazo que no deben, por el contrario, quitar del camino a lo inmediato: la subsistencia de cada uno de los eslabones.

Quien fue más directo en sus definiciones sobre el escenario fue el gobernador Alfredo Cornejo, líder radical con bancada política en la provincia y mucho apoyo libertario a nivel nacional.
Interrumpido por los aplausos en varios de sus pasajes, Cornejo fue quien dio el cierre al encuentro de este sábado, justamente, hablando del rol del Estado, un aspecto en el que los representantes de la cadena vitivinícola no quisieron meterse. Incluso, fue quien habló de forma más directa de la crisis en el sector primario.
Cabe igualmente una observación no menor: el gobernador les dijo, también sin miramientos, que deberán arreglárselas sin pedirle ayuda directa al Estado.
“No existe la producción sin productores primarios, porque sin productores no hay industria. La cadena de valor debe atender a su permanente crecimiento”, afirmó Cornejo, aunque advirtió que “es hora de que cada uno haga su parte”, ya que “esta tarea no puede ser solo una responsabilidad delegada al Estado nacional y mucho menos al provincial”.
En ese sentido, y para que no cayera mal su afirmación, el mandatario sí dedicó varios minutos de su intervención a describir las iniciativas que impulsó su gobierno para el sector. Entre ellas, el acceso al crédito -con líneas específicas para cosecha y acarreo, pero también para la inversión tecnológica, las condiciones de sanidad y seguridad ante el riesgo climático, la promoción internacional y la mejora de la infraestructura.
“Para que la industria sea sana, el Estado no debe regular ni precios ni cantidad. Intervenir en el mercado sólo posterga la adaptación de un sector que debe ajustarse a los cambios en la oferta y la demanda”, agregó Cornejo.

Por su parte, el gobernador también mencionó -sin detenerse demasiado- uno de los aspectos centrales de la reciente desregulación del Instituto Nacional de Vitivinicultura, la eliminación del Certificado de Ingreso de la Uva (CIU). Cabe recordar que la medida, impulsada por Federico Sturzenegger, fue luego judicializada por los bodegueros y productores.
“Hay que sostener el certificado de ingreso de uva, es una herramienta que también beneficia al productor pequeño”, afirmó Cornejo, deslizando una “sugerencia” al gobierno nacional.
A modo de cierre, Ruggeri llamó a la unión dentro de la cadena, un aspecto que hoy, tras las discusiones por el precio de la uva, los problemas financieros de la industria y los reclamos de los trabajadores, parece golpeado.
“La viticultura es una sola y todos somos parte de ella, no hay margen para personalismos ni para las divisiones. Los desafíos que tenemos por delante exigen una dirigencia responsable y una cadena trabajando en conjunto”, expresó el productor y cooperativista.
Y concluyó: “Podemos y debemos superar este momento. Nuestra historia así lo demuestra. Si la vitivinicultura argentina actúa unida, no habrá crisis que nos detenga”

La jornada matutina terminó con la firma de dos convenios estratégicos en el sector. Por un lado, entre la Coviar y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), destinado a fortalecer la cooperación técnica, científica e institucional sectorial. Una de las principales iniciativas que se promoverán, adelantó Ruggeri, será el desarrollo de incentivos orientados a la reducción del contenido alcohólico de los vinos, a tono con las actuales tendencias de consumo.
“Cuando el sector se adapta a las nuevas demandas, la curva de consumo puede volver a crecer”, expresó el presidente, que también firmó una carta de entendimiento con el IICA con el propósito de seguir estableciendo acuerdos marco en la región.
Por su parte, sobre el escenario también estuvo el presidente del Conicet, Daniel Salamone, junto a Pablo Della Lucia, representante de la Sociedad Rural en Mendoza y San Juan. Junto a esas entidades, la Coviar impulsará una herramienta de cálculo de balances de carbono, para que productores y bodegas puedan medir en forma eficiente su impacto, sumar atributos de valor y certificar procesos sostenibles.




