Una fábrica de chacinados secos de General Alvear obtuvo la habilitación provincial para operar con categoría A y poder comercializar sus productos dentro del territorio bonaerense, tras adecuarse a la nueva normativa para emprendimientos de pequeña escala.
Se trata de La Rinconada, establecimiento de Maximiliano Mammarella, que recibió el certificado de habilitación luego de cumplir con los requisitos sanitarios y edilicios previstos en la actualización del régimen para fábricas de chacinados artesanales. La normativa contempla condiciones específicas para unidades productivas chicas, con el objetivo de facilitar su formalización sin resignar estándares de inocuidad y calidad.
La habilitación se enmarca en la resolución 350 del Ministerio de Desarrollo Agrario, que actualiza los requisitos para este tipo de plantas. Según explicó el ministro Javier Rodríguez, el cambio normativo apunta a destrabar la regularización de emprendimientos que, bajo el esquema anterior, quedaban fuera del sistema. “La resolución 350 vino a resolver una deuda histórica: bajo el esquema normativo anterior, este tipo de emprendimientos no lograban adecuarse a exigencias pensadas para grandes establecimientos”, señaló.
El nuevo régimen fija criterios claros en materia edilicia, higiénico-sanitaria y de documentación para establecimientos con una capacidad de producción de hasta 1.000 kilos, además de exigir rotulación y trazabilidad. Desde el sector, este tipo de habilitaciones suele ser clave para que pequeños elaboradores puedan ampliar canales de venta, acceder a nuevos mercados dentro de la provincia y sostener escalas productivas que generan empleo local.
En localidades del interior, plantas de este tipo cumplen además un rol relevante en la agregación de valor en origen, permitiendo transformar materia prima en productos elaborados sin necesidad de enviar la producción a grandes centros urbanos.
En ese sentido, Rodríguez remarcó que “la nueva normativa en materia sanitaria está pensada específicamente para la pequeña y la mediana escala de producción”, al tiempo que sostuvo que garantizar la inocuidad “es algo independiente de la escala productiva”.




