La “locomotora” china se está quedando sin combustible a causa de una crisis económica que, si bien no se evidencia con crudeza debido al férreo control informativo realizado por el gobierno totalitario de la nación asiática, se percibe a través del comercio con otros países.
Un informe de la oficina del USDA en Pekín estima que la importación de carne aviar por parte de China en el presente año sería de 380.000 toneladas, una cifra 20% y 50% menor a la registrada en 2024 y 2023 respectivamente.
Eso porque, con un consumo interno prácticamente estancado, el gobierno chino ha venido haciendo esfuerzos para promover la producción interna de pollos y así reducir la dependencia de las importaciones.
“Debido a las economías de escala, la participación de mercado y la disminución de los costos de los alimentos, algunas grandes compañías avícolas que cotizan en bolsa informaron sólidos resultados en sus informes anuales de 2024 y planean seguir expandiendo la producción en 2025”, señala el informe del USDA.
“En cambio, productores más pequeños con menor eficiencia operaron con menores ganancias o pérdidas en 2024 y eso está desalentándolos a expandir la producción durante el presente año”, añadió.
Los precios de la carne aviar –que es básicamente maíz transformado en proteína– vienen registrando una clara tendencia bajista en el mercado chino, lo que evidencia la pérdida de poder de compra de gran parte de la población afectada por la crisis inmobiliaria.
En ese marco, el gobierno central, tanto por razones económicas como geopolíticas viene incentivando la producción interna de carne aviar, lo que se refleja en una caída progresivas de las compras externas de ese alimento.
Brasil sigue siendo el principal proveedor de productos avícolas de China, aunque las exportaciones de esa nación hacia China disminuyeron significativamente al pasar de 500.000 toneladas en 2023 a 367.000 en 2024.
Eso porque el gobierno brasileño suspendió las exportaciones de productos aviares tras la detección de la enfermedad de Newcastle a principios de julio de 2024 para levantarla dos días después al lograr contener el foco de la enfermedad.
Sin embargo, el 2 de agosto del año pasado China suspendió las importaciones de productos aviares del estratégico estado de Rio Grande do Sul. “Si la restricción en Rio Grande do Sul sigue vigente en 2025, la cantidad reducida de plantas elegibles para exportar a China desde Brasil, combinada con el aumento de la producción interna en el país asiático, podría hacer que las importaciones desde Brasil disminuyan aún más”, proyecta el informe.
EE.UU. fue el segundo mayor proveedor de productos de pollo de China el año pasado, aunque lo que suceda en 2025 dependerá en gran medida de la dinámica de la política proteccionista instrumentada por el presidente Donald Trump.