En enero de 2025 comenzó a regir en EE.UU. un nuevo programa, denominado 45Z, destinado a subsidiar la producción de biocombustibles en esa nación. Mientras que el régimen anterior establecía créditos fiscales en base a parámetros nominales –a razón de un dólar por galón–, el nuevo esquema determina que, para poder obtener los créditos fiscales, las industrias de biocombustibles deben emplear cultivos con “baja intensidad de carbono”.
Si bien aún quedan reglamentaciones por implementar para que el esquema 45Z esté plenamente vigente, la entidad que agrupa a los productores de soja de EE.UU. (ASA por sus siglas en inglés) estimó como quedaría posicionado el aceite de soja estadounidense en el marco regulatorio.
El subsidio que recibiría el biodiésel convencional e hidrotratado (HVO) sería de 55 y 66 centavos de dólar por galón, respectivamente, una cifra muy competitiva frente al aceite de cocina usado (UCO) y el sebo bovino. El aceite de maíz (DCO) lidera el ranking con 76 y 87 centavos, aunque su participación es muy limitada en la matriz energética.
La colza y la camelina quedaron con un nivel de competitividad muy bajo porque requieren grandes dosis de fertilizantes nitrogenados, mientras que la soja no tiene ese “problema” gracias a la fijación biológica de nitrógeno.
Es importante destacar que la normativa dispuso que a partir de 2028 los biocombustibles y las materias primas importadas para fabricarlos recibirán incentivos fiscales un 50% inferiores a los elaborados en territorio estadounidense.
Eso implica, por ejemplo, que el aceite de cocina usado (UCO) proveniente de Asia o el sebo bovino importado de Australia y Sudamérica, que siguen ingresando a EE.UU. para competir con el aceite de soja estadounidense en el mercado de la fabricación de biodiésel, en un par de años quedarán fuera de mercado.
El aceite de colza canadiense tiene vía libre para ingresar al mercado estadounidense en función del tratado de comercial que tiene con EE.UU. (siempre y cuando la relación entre ambos países no estalle en el merco de la “guerra” arancelaria promovida por la gestión de Donald Trump).
Cuando esté completamente instrumentado el nuevo régimen promocional, el aceite de soja estadounidense tenderá a acaparar la mayor parte de la demanda del sector elaborador de biodiésel, lo que podría promover aumentos adicionales de la prima ya existente en el FOB de aceite de soja de EE.UU. versus el FOB de Brasil o la Argentina.







