¿Qué es mejor, hacer yerba mate, maíz o pinos? Esa es la pregunta que guió durante dos años un trabajo realizado por el Instituto Misionero del Suelo y la Red de Cartografía y Evaluación de Tierras del INTA, que relevó 330 mil hectáreas en el departamento de Guaraní, con el objetivo de planificar mejor su uso, manejo y conservación.
Financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), mediante un contrato firmado con la Fundación Asuntos Agrarios (FAA) del Ministerio del Agro y la Producción, y conducido por 30 profesionales de INTA – de las localidades de San Vicente, Montecarlo y Cerro Azul-, la iniciativa apuntó a conocer en esa región el Índice de Productividad de cada parcela según el cultivo que se desee implantar.

“En términos concretos, se podrá identificar qué sectores de su chacra presentan mejores condiciones para yerba mate, maíz o pino, y cuáles requieren prácticas específicas de manejo o conservación. Esto significa reducir el margen de error en la toma de decisiones, optimizar inversiones y evitar implantaciones en suelos con limitaciones severas. También facilita planificar rotaciones, definir estrategias de fertilización y aplicar prácticas de conservación acordes a la realidad de cada lote”, explicaron desde la provincia.
En Guaraní, donde más de la mitad de los suelos se encuentran en serranía con pendientes pronunciadas, contar con esta información resulta clave para prevenir procesos de erosión y preservar el recurso a largo plazo.
Y los resultados obtenidos fueron reveladores. La evaluación de aptitud determinó que más de 140.000 hectáreas presentan clases muy apta y apta para yerba mate; más de 144.000 hectáreas para maíz; y más de 220.000 hectáreas para pino.
“Entre las conclusiones se detalla que el Índice de Productividad presenta valores más altos en el Gran Paisaje Lomerío, intermedios en la Meseta Central y más bajos en la Serranía. En cuanto a la aptitud biofísica: para yerba mate, el 15,8 % de las tierras son muy aptas, el 28% aptas, el 1,8% marginales y el 53,7% no aptas; mientras que para pino el 36,8 % son muy aptas, el 32,7% aptas, el 21,8% marginales y el 8,1% no aptas”, detallaron.
Además, entre las principales limitantes identificadas fueron la susceptibilidad a la erosión hídrica, la acidez y la profundidad efectiva del suelo.
A esto se sumó la realización de una clasificación taxonómica que permitió identificar seis órdenes de suelos: Oxisoles, Ultisoles, Alfisoles, Molisoles, Inceptisoles y Entisoles.
Esta experiencia ya había tenido un antecedente previo en 2022, en el departamento de Leandro N. Alem.
Desde la provincia adelantaron que se prevé avanzar en el período 2026-2028 con la generación de Cartografía Semidetallada de Suelos en los departamentos Cainguás y 25 de Mayo.





