El título del comunicado dice que “es imprescindible hacer planes a mediano plazo”. Pero la traducción al idioma de la calle debería ser que ya han pasado más de dos años de gobierno de Javier Milei y en ese lapso -salvo tratar de normalizar la macroeconomía y eliminar barreras a la exportación- no se ha encarado la larga agenda pendiente que tiene la cadena de ganados y carnes.
Buena parte de aquella agenda, mal que le guste a los actuales funcionarios libertarios, se inició durante el gobierno de Cambiemos, entre los años 2015 y 2019, y lamentablemente quedó trunca cuando la gestión de Alberto Fernández reimplantó los cupos de exportación de carne en 2021.
Pus la CAINCA (Cámara de la Industria de la Carne), que básicamente agrupa a frigoríficos de consumo, reclamó en tono respetuoso, en un comunicado, que hay que volver a mirar la vida sectorial con faros más largos: “Hace años que mantenemos y sostenemos la producción de la cadena de aprovisionamiento de carnes resolviendo exclusivamente el presente, lo urgente. La incertidumbre lidera las decisiones, impidiendo poner en marcha planes para crecer”, razonó no sin justeza.
Una picadora de carne: A 15 días de su arranque, ya piden suspender el Remito Electrónico
En ese sentido, la entidad “pasó en limpio” la agenda pendiente de temas estructurales que deberían afrontar los organismos de gobierno, en especial la Secretaría de Agricultura pero también ARCA, la agencia de recaudación.
Un punto que pidió revisar es el talón de Aquiles de la actividad: se blanqueó impositivamente todo el proceso de faena hasta que las medias reses llegan a las carnicerías, un sector al que resulta imposible controlar hasta ahora.
“La regulación que implementó el pago a cuenta de IVA e IIBB por la hacienda con destino a faena cumple nueve años, fue una solución muy inteligente para resolver la faena en nombre de las plantas frigoríficas, pero quedó incompleta y viene destruyendo la distribución del producto por la imposibilidad de liquidar impuestos correctamente al momento de comercializar el producto al punto de venta”, dice CAINCA en referencia a que nunca se pudo hacer funcionar el Remito Electrónico de Carnes (REC) que complete ese proceso de blanqueo.

Para la cámara, hay que tomar valor y seguir insistiendo en normalizar el último eslabón comercial: “La identificación en los sistemas del punto de venta donde se comercializa el producto al consumidor final, completa y resuelve la actividad comercial del rubro, permitiendo competir a actores verdaderos con su propio nombre. Instalando el camino de la evolución de la calidad de producto, asegurando la inocuidad/sanidad del alimento más argentino en todos los mercados, posibilitando redefinir cargas impositivas de gran impacto sobre los precios y aprovechando la operación bancaria en la era de la billetera digital que ya está instalada en los hábitos de los consumidores”, evaluó.
Por otro lado, CAINCA sugirió revisar otras líneas de acción aprovechando la trazabilidad individual de los terneros que se pondrá en marcha este mismo año. “La identificación de la hacienda con la caravana electrónica pasará en limpio nuestros stocks en el mediano plazo, un plan a cinco años vista. La tipificación agregará valor a la producción, transparencia sobre la calidad y esto ya permite elaborar estadísticas más reales. El controlador electrónico de faena suma también en este proceso a pesar de su complejidad en la implementación. Nos motiva muchísimo haber iniciado la actualización de normas y procesos, era muy necesario, tenemos que poder definir como evolucionar en stock de hacienda”, reclamó la entidad.
Qué tampoco le esquivó al tema sanitario, que quedó trunco con la obligación de cuartear la media res, que nunca se aplicó.
“Pasaron décadas desde la publicación del Digesto Sanitario, quedó la excelencia de la letra y el trabajo de los equipos profesionales de Organismos Nacionales y Provinciales. Es clave un trabajo en conjunto de los organismos, pasar en limpio las condiciones en las que está la industria, establecer planes de adecuación particulares auditables, que resuelvan la capacidad y calidad de producción, habilitando cada planta para competir en igualdad de condiciones”, indicó la gacetilla.





