La nota que sigue a continuación surgió del llamado de alerta de un productor forestal, que también es asiduo lector de Bichos de Campo.
“Las noticias solo expresan las problemáticas de la industria forestal. Sería bueno que visibilicen las del productor, siendo que este es quien apuesta a invertir no menos de 15 años en promedio para la cosecha”. Ese fue el mensaje que nos envió el asesor y productor Pablo Ariel Hernández, con quien tuvimos una extensa charla y logramos contornear la difícil situación que atraviesa el eslabón que desde hace años integra.

Aunque su ligazón con el rubro agropecuario estuvo originalmente anclada a la producción de papa en Mar del Plata, de donde es oriundo, las vueltas de la vida lo llevaron a ponerse el traje de “encargado de producción forestal”, que hoy lleva con gusto.
“Estoy en el sector desde hace varios años. Años atrás me dedicaba al rubro de la maquinaria, dentro de la producción de papa. La vida y el “Menem lo hizo” me hicieron cambiar y por contactos familiares comencé a realizar asesorías dentro de la empresa que hoy integro, Ceibo Bravo S.A.”, contó Hernández a Bichos de Campo al inicio de la entrevista.
Aquella firma, con años de presencia en la zona del delta bonaerense, también cuenta con unas 2.700 hectáreas forestales en el departamento correntino de San Miguel. Allí es donde se desempeña Pablo, que desde 2018 se encarga de la plantación, la relación con los técnicos asesores y el manejo del personal, así como de la supervisión de otras tareas claves como los protocolos contra incendios.
De esto último, por desgracia, sabe mucho. El impacto que un incendio intencional tuvo en la empresa en el año 2020, y el que tuvieron los sucesivos focos registrados en varios puntos de la provincia en 2022, son para Hernández hechos clave a la hora de entender la endeble situación en la que se encuentran los productores primarios de esa actividad.
“Hablar de la problemática que atraviesa el sector forestal industrial es más fácil, más efectivo, más impactante porque pareciera que tuviese un impacto directo en el tema laboral y de la gente. Pero el que le da vida a todo esto es el productor primario. Siempre se habla del potencial de la forestación pero lo que tenés es un montón de madera implantada que ya está pasada para cortar, y esa realidad al productor nunca le llega. Hay que recordar que él está poniendo 10 años de su vida atrás de un eucalipto, y 16 a 17 años atrás de pino. El largo plazo no se lo cuenta nadie a él”, reflexionó el productor.
-Si tuviera que hacer una radiografía del eslabón de los productores primarios ahí en Corrientes, ¿cómo sería?- le preguntamos.
-Hoy tenemos un gran jugador que es Forestal Argentina SA, de la empresa madre Central Puerto. Después hay mucho productor mediano y pequeño. Tenés que hablar de 1.500 a 2000 hectáreas para abajo, la mayor parte de tierra propia. Hay que pensar que en Corrientes, dependiendo de la zona, capaz solo tenés un 60% del campo productivo y el resto son bajos o agua. Después están los que apenas poseen 50 hectáreas, que eran los que implantaban para fijar valor. Esos son los que más se están apagando. Por estar en contacto con ellos, y por participar de los consorcios forestales, lo que veo es un apagón de la gente porque se sigue hablando de la potencia pero en el largo plazo estamos todos muertos. Las cuentas a fin de mes llegan y la cosa no se traduce en esa realidad.
A continuación, Hernández esbozó una comparación: “En 20 años, Paraguay creció con tecnología y gente de Argentina, y tiene un producto final que vale 3 veces más, con costos de producción que son los mismos. Acá el problema es que los costos de producción son altísimos. Después tenés que sumarle la logística y todo lo que sucede fuera de la tranquera, que es muy serio. El producto primario no está apoyado en absoluto a nivel nacional y trasciende a lo que es un gobierno. Si estamos hablando de 20 años no es un problema de un gobierno particular sino de un tema de estado”.
-El problema inicial usted lo identifica entonces a nivel de productor, en quien no tiene atrás una industria.
-Sí, en quien hace forestación. Ese es el más escondido de las noticias. Por ejemplo, después de los incendios muchos campos quedaron abandonados. Y la ayuda fue a la parte industrial: a los aserraderos les dieron plata pero al productor primario nada. El tema del manejo del fuego fue vergonzoso. La provincia hizo lo que pudo pero a nivel nacional fue vergonzoso.
-Ese debe ser un tema controvertido, donde deben entrar en juego las medidas de seguridad y las tareas culturales.
-Es un tema bastante difícil de abordar porque tiene múltiples aristas. La gente tira residuos, tira una botella, camina por los campos y tira un cigarrillo. Pero también tenés un problema de Estado. No hay mantenimiento en las vías férreas, las locomotoras pasan largando chispas, las líneas de luz se caen en verano continuamente. Y después hay a muchos productores que son descuidados y no tienen contrafuegos, no cortan las copas, no hay elementos. Por más esfuerzo de la provincia, que se nota, seguimos con problemas de fondo.
-Muchos son productores con años en el rubro, ¿no? ¿O hay nuevos en el sector?
-No, si vos recorrés, el problema más serio es etario. Hay un salto donde no hay gente joven. No hay gente joven que quiera estar en la actividad. Y vuelvo con la reiteración del fuego, porque para mí en esa zona marcó un antes y un después. Cuando se apagó el fuego a los seis meses, yo decía que el problema en verdad estaba arrancando. Y hoy todavía se siente muy fuerte lo que eso ocasionó.
-No es solo el fuego del momento sino todo lo que queda después.
-Que es mucho más grave, porque en muchos casos produjo el abandono de las propiedades. Y eso no se recupera fácil.
-¿A qué decisiones se enfrenta quien decide comenzar a forestar?
-Tenés 10 años de cuidados intensivos. El primer año preparás el suelo, sobre todo para el eucalipto. El pino lleva un poco más de tiempo pero es más rustico. Después sigue el cuidado continuo contra hormigas y fuego, que se suman al cuidado silvocultural. Eso incluye las podas, los raleos. Es poner plata continuamente, por muchos años, y mantener la estructura que no es algo menor. Y no todos los campos tienen el mismo nivel de actitud. En algunos la madera crece de a 12 toneladas por año, y en otros puede llegar a 35.
–¿Y de qué inversiones estamos hablando?
-El mínimo para plantar una hectárea, sin el valor de la tierra y sin el valor del mantenimiento, está arriba de los 1.500 dólares. Eso es para el primer año y algún cuidado silvocultural de poda. Por fuera queda la estructura, el personal, el mantenimiento.
-¿Por qué cree que aún con todo este panorama se habla poco de esto?
-Porque hubo una época donde la parte forestal estuvo mal vista. Y después se piensa que no es un generador de empleo cuando es al revés: es un alto generador de empleo y un alto multiplicador en el sector primario. Esto es un tema de planificación. Hoy faltan industrias como las pasteras que hay en Uruguay. Eso fue un golpe muy fuerte al sistema productivo primario. Una o dos de las que hay en Uruguay tendrían que estar en Argentina. Brasil está armando la quinta o sexta pastera más grande del mundo. Son 4.000 y pico de millones de dólares. Y nosotros estamos en veremos. Eso hace que la producción no tenga salida. Hay poca industria de procesamiento.
-¿Que cree que puede pasar en los próximos años si no se atiende esta cuestión?
-Va a haber abandono de la actividad. Hay mucha madera en Argentina, mucha madera pasada de tiempo. Está todo el mundo apalancado sobre eso pero no hay reposición. Se está plantando por debajo de lo que se corta. Y eso afecta la calidad porque es como un abandono.
-¿Siente que el sector primario está representado por las Asociaciones del rubro forestal?
-Está ConFIAr y también la SRA tomó protagonismo. Aún así, es un sector pequeño representativamente hablando. Pero realmente tiene mucho potencial, porque tiene 800 millones de dólares de déficit y se podría tranquilamente revertir. Tenemos que tener las condiciones para que las industrias vengan o se permita el asociativismo de los productores. Con una tasa en dólares del 10% al 12% y sin saber si mañana nos cambian las reglas de juego, es muy difícil.
-A pesar de todo, el sector lo conmueve y se nota que lo apasiona. ¿Por qué?
-Si no te gusta no podés estar acá. Menos después de los fuegos, que supusieron un aprendizaje muy movilizador. La gente que solo hace forestación tiene muchas ganas. Yo tengo la suerte de haber viajado a Paraguay para ver cómo se trabaja, y nosotros no tenemos nada que envidiarles. Al contrario, imitan mucho de lo que se hace en Argentina. Pero después la realidad, cuando llega la factura de la luz o del gasoil, impone mucha angustia.





El sector perdió su futuro con el default de enero del 2002. Si un país está en default las grandes inversiones industriales no vienen, sin industrias para que queremos madera. No solo no vienen si no que las pocas que hay ya son obsoletes:Celulosa Argentina,o muy viejas: Alto Parana 1982.. Argentina pasó de ser el 2!entre sus vecinos 19969 a ser el 5 detrás de Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay. 2025.
El.tema en Misiones es mucho .mas grave de lo que describe la nota. GRAVISIMO., diria terminal a nivel pequeño y mediano productor primario. Y es muy grave a nivel .Nación.