En la Chacra Experimental Integrada El Pato, que perteneciente al Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) y el municipio de Berazategui, han decidido comenzar a investigar el cultivo del cáñamo, la variante industrial del cannabis. La intención, según informó el gobierno bonaerense, es explorar fechas de siembra y nuevos usos forrajeros, industriales y alimenticios en el cinturón hortícola bonaerense.
La experiencia de investigación aplicada está centrada en el cultivo de cáñamo de la variedad Lupin, desarrollada localmente por Carlos Araujo, y tiene como objetivo “evaluar su adaptabilidad a las condiciones edafoclimáticas de la región y generar información concreta que permita desarrollar este cultivo”.
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El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, realizó uan recorrida por ese espacio y señaló: “Necesitamos producir más y mejor, pero también producir distinto. Desarrollar este cultivo es clave para una provincia como Buenos Aires, y estos ensayos nos permiten generar conocimiento concreto para ese camino”.
La investigación pone el foco en los distintos usos potenciales del cáñamo, priorizando su aprovechamiento forrajero, seguido del industrial y del alimenticio. Desde esa perspectiva, se analizan variables agronómicas centrales para su incorporación en sistemas productivos reales: el momento de siembra, la densidad de plantación y su asociación con otros cultivos.
El ensayo contempló tres fechas de siembra —20 de octubre y 29 de diciembre de 2025 y 19 de enero de 2026— con el objetivo de evaluar cómo incide cada ventana en el desarrollo, el rendimiento y el comportamiento general del cultivo. También se estudian distintas densidades para analizar su impacto en la producción de biomasa y granos por metro cuadrado, además de su respuesta sanitaria y fenológica.
En la última fecha de siembra, el cáñamo se implantó en asociación con tomate, anco y maíz, una estrategia clave para el cinturón hortícola bonaerense, donde los esquemas diversificados permiten mejorar la eficiencia productiva y la sustentabilidad de los sistemas.
El cáñamo industrial perdió espacio en le país pues se lo prohibió injustamente al vinculárselo con la planta de marihuana con principios psicoactivos, que esta variedad no tiene. Pero había previamente una rica historia productiva. “A fines del siglo XVIII, Manuel Belgrano ya promovía el cultivo del cáñamo como herramienta estratégica para el desarrollo económico y la producción de insumos textiles y navales. Aunque aquellas iniciativas no prosperaron, su mirada anticipó debates productivos que hoy vuelven a cobrar vigencia”, indicó un informe del MDA.
Que recordó: “Durante el siglo XIX y buena parte del XX, el cultivo tuvo una presencia limitada pero persistente en el país, con experiencias industriales que alcanzaron su mayor desarrollo en la provincia de Buenos Aires. Ese proceso se interrumpió de manera abrupta a mediados de los años setenta, cuando la prohibición del cultivo desarticuló el entramado productivo existente”.
Hoy el ensayo que se desarrolla en El Pato intenta recuperar esa tradición. El proyecto busca así generar evidencia técnica sobre fechas de siembra, densidades y asociaciones productivas que permitan evaluar el potencial del cáñamo como alternativa forrajera, industrial y alimenticia, retomando una historia productiva argentina y adaptándola a los desafíos actuales de la agricultura bonaerense.





