¿Adiós a las publicidades de bifes y hamburguesas? Como si fuera el tabaco o diferntes bebidas alcohólicas que sufrieron años atrás prohibiciones similares, en Ámsterdam, la capital de Países Bajos, se vetará desde el 1° de mayo la promoción de productos considerados “de alto impacto climático” como la carne, los viajes aéreos y los automóviles motorizados con combustibles fósiles, en la vía pública.
La decisión surge luego de la presentación de un proyecto de ley redactado por miembros del Partido por los Animales y el Partido Verde, que fue aprobado por 27 de los 45 escaños del consejo municipal de aquella ciudad.
Si bien se trata de la primera capital mundial en implementar una medida de este tipo, el país ya tiene antecedentes internos previos. La ciudad de Haarlem fue la primera en hacerlo en 2024 (luego de aprobarse la medida en 2021), a la que luego le siguieron incluyendo La Haya, Utrecht, Delft, Nijmegen, Bloemendaal y Zwolle.
La normativa, que afirman no afectará a los comerciantes, se enmarca en una estrategia para mitigar el impacto del cambio climático. Además de reconocer el papel del sistema alimentario dentro de las emisiones de gases de efecto invernadero, también busca garantizar cambios en la dieta de los ciudadanos de esa capital, en línea con el objetivo de lograr un consumo de 50% de proteínas vegetales para 2050.
Sucede que en la actualidad, el consumo de proteínas en ese país se sitúa en torno al 60% de procedencia animal, lejos del equilibrio recomendado por el Consejo de Salud neerlandés.
“Sabemos que la mayoría de las emisiones de carbono en el sistema alimentario provienen de la producción de carne, por lo que tiene sentido que Ámsterdam restrinja la publicidad de la carne como parte de su estrategia para promover el cambio del sistema alimentario”, señaló Joey Cramer, director de ProVeg en Países Bajos, una organización internacional por la conciencia alimentaria.
Cabe mencionar que en los últimos años Países Bajos ha presionado para reducir su producción de carne, con intentos incluso por disminuir la existencia de granjas en ese país.
En 2021 se conoció el intento del gobierno por destinar 1.470 millones de euros para compensar a los ganaderos que decidieran cerrar de forma voluntaria sus establecimientos. El objetivo era terminar con 3.000 planteos productivos.
La medida derivó en intensas protestas de parte de productores holandeses que decidieron bloquear rutas y centros de distribución de alimentos.




