La industria olivícola de La Rioja atraviesa una crisis económica, comercial y sanitaria que amenaza la continuidad de las explotaciones productivas y miles de puestos de trabajo, según avisan los integrantes de esa cadena.
La Cámara Industrial Olivícola de La Rioja (CIOLAR), en este contexto, solicitó a la Legislatura provincial que declare la Emergencia Económica y Productiva para toda la actividad, con medidas urgentes de asistencia financiera, alivio fiscal y recuperación de los olivares afectados por enfermedades.
A la Nación ya no piden demasiado, cansados del desinterés de las autoridades de la Secretaría de Agricultura por las economías regionales.
El pedido a nivel local fue formalizado el 13 de octubre. La entidad puso especial énfasis en la situación del departamento Arauco, donde la olivicultura constituye una de las principales actividades económicas y una fuente central de empleo para la población.
Según esta descripción, el sector olivícola enfrenta una combinación de factores que compromete su rentabilidad. Entre los principales problemas señalados por CIOLAR se encuentran la caída de la demanda de aceitunas y de aceite, la consecuente disminución de las ventas, el deterioro de los precios de comercialización y las crecientes dificultades financieras.
Se suma además el incremento de los costos operativos, que afecta tanto a los productores primarios como a las industrias encargadas del procesamiento y la comercialización de aceitunas y aceite de oliva.

La cámara advirtió que esta situación pone en riesgo la continuidad de las explotaciones agrícolas e industriales, además del sostenimiento de las fuentes laborales vinculadas con la actividad, que son varios miles.
Además de los problemas locales, hay un contexto internacional complejo para el mercado olivícola. En países productores como España e Italia se registran dificultades comerciales, variaciones en los precios y elevados costos de producción y financiamiento.
La crisis se concentra especialmente en el departamento Arauco, donde la olivicultura tiene un peso determinante en la economía regional. En ese departamento se producía el 60% de la aceituna de la variedad Arauco de toda la provincia.
A las dificultades económicas allí se suma un problema sanitario que compromete el futuro de los cultivos: el deterioro de los olivares tradicionales por una enfermedad que todavía no tiene cura. La entidad advirtió sobre los daños provocados por la verticilosis, una enfermedad causada por el hongo Verticillium dahliae, y por la presencia de la bacteria Xylella fastidiosa.
Estos agentes pueden provocar el debilitamiento de las plantas, la pérdida de capacidad productiva y, en los casos más graves, su muerte.
La situación resulta especialmente preocupante porque la recuperación de los olivares afectados requiere medidas específicas y un abordaje técnico sostenido. La pérdida de plantas compromete la producción presente y también la capacidad de las explotaciones tradicionales para mantenerse a largo plazo.
El INTA Chilecito ya había advertido sobre la gravedad de la Xylella fastidiosa para los olivos y la ausencia de una cura definitiva. La presencia de la bacteria fue señalada particularmente en el Valle del Salar de Pipanaco, donde se encuentra Aimogasta, uno de los principales enclaves productivos.
Frente a este panorama, CIOLAR pidió que la declaración de emergencia incluya herramientas concretas para sostener la actividad y evitar un mayor deterioro económico y productivo. ¿Qué se pide? Lo siguiente:
- Asistencia financiera extraordinaria para productores e industrias afectados por la crisis.
- Alivio fiscal para reducir la presión económica sobre las explotaciones productivas.
- Medidas para sostener el empleo y proteger las fuentes laborales vinculadas con la cadena olivícola.
- Un programa de recuperación sanitaria y productiva para los olivares tradicionales, con especial atención al departamento Arauco.
El reclamo de CIOLAR aparece en medio de las dificultades que atraviesan otras actividades productivas de La Rioja. La Legislatura provincial también analiza un proyecto de Ley de Emergencia Vitivinícola, Productiva y Laboral para el Valle Antinaco-Los Colorados, una iniciativa que busca responder a los problemas que afectan a la producción de uva y a la industria vitivinícola.





