En diciembre de 2025 el estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró un crecimiento nominal del 3,5% en la comparación interanual de la mano del agro y el sector financiero.
El Indec destacó que el sector denominado “agricultura, ganadería, caza y silvicultura” lideró el crecimiento en el ultimo mes del año con una suba del 32,2%, el cual estuvo “impulsado por una histórica producción de trigo, tanto en volumen (el máximo de toda la serie) como en rinde promedio (50% por encima de las últimas cinco campañas).
La actividad agropecuaria fue a su vez la de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguida por el sector financiera (+14,1%); entre ambos sectores aportaron 2,4 puntos porcentuales al crecimiento interanual del indicador. Es decir: explicó el 68% de la suba registrada en el período.
El EMAE es un indicador provisorio de la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) del país a precios constantes de 2004 que se calcula en base a la agregación del valor agregado a precios básicos de cada una de las actividades económicas.
Así, mientras que para algunos la mayor parte del crecimiento del EMAE registrado en diciembre pasado puede haberse debido a un factor fortuito (el climático), para otros el fenómeno se produjo gracias a las “fuerzas del cielo”. Por fortuna, el EMAE mide el volumen de la cosecha de trigo y no la calidad obtenida del cereal.
En lo que respecta al sector financiero, la bonanza se explica por las elevadas tasas de interés que abona el Estado argentino al momento de endeudarse con el propósito de usar al tipo de cambio como “ancla” inflacionaria (una actividad que no resulta sostenible en el tiempo).
Por su parte, cuatro sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, entre los que se destacan la industria manufacturera (-3,9% interanual) y el comercio mayorista (-1,3%). Ambos sectores le restaron 0,8 puntos a la variación del EMAE.
Si bien el EMAE se elabora en base a un promedio ponderado de la agregación de valor aportado por diferentes sectores, la realidad es que al desagregarlo es factible advertir que la prosperidad de algunas actividades en desmedro de otras no hace sostenible el crecimiento de la economía argentina.





