La historia de Muyuan Foods condensa como pocas el vértigo del desarrollo agroindustrial chino. Fundada en 1992 en la provincia de Henan, una de las grandes regiones agrícolas del país, la empresa nació como un emprendimiento familiar de cría porcina a pequeña escala impulsado por Qin Yinglin, un joven granjero que decidió apostar por la producción intensiva de cerdos en un momento en que China todavía estaba lejos de la revolución tecnológica que hoy caracteriza a su agroindustria.
Junto a su esposa, Qian Ying, Qin comenzó con apenas 22 animales, financiándose con préstamos informales y un esquema rudimentario de instalaciones. Tres décadas más tarde, ese proyecto se transformó en el mayor productor porcino del planeta, con más de 70 millones de animales por año y una estructura productiva completamente integrada que hoy es referencia global en eficiencia industrial.
Muyuan es hoy una compañía privada que cotiza en la Bolsa de Shenzhen desde 2014, sin participación accionaria directa del Estado chino. La estructura accionaria sigue dominada por su fundador y su familia, que mantienen una participación cercana al 40%. Qin figura de manera recurrente entre las mayores fortunas de China, con un patrimonio estimado en torno a los 17.000 millones de dólares según rankings internacionales recientes. Su estilo austero y su enfoque riguroso del negocio explican una cultura corporativa extremadamente orientada a la reducción de costos y la estandarización de procesos.
El corazón del modelo productivo es la integración vertical total. Muyuan controla cada eslabón de la cadena: desarrolla genética propia, fabrica alimentos balanceados, cría y engorda animales en granjas industriales propias, comercializa cerdos vivos y realiza procesamiento primario. La empresa opera más de 300 complejos productivos distribuidos en unas 20 provincias chinas, con instalaciones automatizadas, monitoreo digital en tiempo real, sistemas de bioseguridad intensivos y plantas de biogás para reutilización de residuos. Muchas de sus granjas funcionan como verdaderas “ciudades porcinas”, con edificios de varios pisos diseñados para maximizar eficiencia y reducir riesgos sanitarios.
Este esquema le permitió atravesar la crisis más profunda del sector durante la peste porcina africana entre 2018 y 2020. Mientras miles de pequeños productores quebraban, Muyuan invirtió masivamente en bioseguridad, filtrado de aire, desinfección de transporte y automatización de granjas, lo que le permitió aumentar su participación de mercado y multiplicar sus ganancias en plena crisis sanitaria.
Los números productivos muestran con claridad la dimensión industrial alcanzada, pero también explican una característica clave del modelo que suele generar confusión. Durante 2024 la compañía comercializó 71,6 millones de cerdos en total: 65,47 millones de animales comerciales terminados, 5,65 millones de lechones y alrededor de 465.000 reproductores. Sin embargo, en sus propias plantas industriales faenó 12,52 millones de animales y vendió aproximadamente 1,41 millones de toneladas de carne fresca y refrigerada.
Lejos de ser un error o una inconsistencia, esta diferencia refleja la estructura histórica del negocio porcino chino. Muyuan nació y creció como un productor industrial de animales vivos a gran escala, abasteciendo a frigoríficos regionales y procesadores independientes dentro del mercado doméstico, donde durante décadas predominó la faena descentralizada. Por eso, aunque el volumen de producción supera ampliamente los 70 millones de animales, la faena propia todavía representa menos del 20% del total.
Lo relevante es que esa relación está cambiando. El negocio de procesamiento y venta de carne viene creciendo con fuerza y se convirtió en una de las principales apuestas estratégicas de la compañía para capturar mayor valor agregado, estabilizar márgenes y reducir exposición a la volatilidad del ciclo porcino.

El volumen productivo se tradujo en resultados financieros que reflejan la recuperación del sector tras el ciclo de crisis posterior a la peste porcina africana. En 2024 la empresa registró ingresos por 137.947 millones de yuanes, aproximadamente 19.200 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 24,4%. La ganancia neta alcanzó los 18.925 millones de yuanes, cerca de 2.630 millones de dólares, con un salto superior al 550% respecto del año previo impulsado por la recuperación de precios y mejoras de eficiencia productiva. El segmento de faena y procesamiento generó ingresos por 24.274 millones de yuanes, unos 3.370 millones de dólares, consolidando su avance dentro de la estructura de negocios.
El balance parcial de 2025 confirmó la continuidad de la mejora sectorial. Hasta el tercer trimestre la compañía acumuló ingresos por 111.790 millones de yuanes, cerca de 15.500 millones de dólares, con una mejora interanual del 15,5%. La ganancia neta alcanzó los 14.778 millones de yuanes (unos 2.050 millones de dólares), creciendo más de 40% frente al mismo período del año anterior. En el tercer trimestre los ingresos fueron de 35.327 millones de yuanes (aproximadamente 4.900 millones de dólares) con utilidades por 4.248 millones de yuanes (cerca de 590 millones de dólares). A nivel patrimonial, la empresa reportó activos totales por 180.755 millones de yuanes (unos 25.100 millones de dólares) y patrimonio neto por 76.870 millones de yuanes (cerca de 10.700 millones de dólares).

Desde el punto de vista tecnológico, la compañía se convirtió en uno de los mayores inversores privados en I+D agropecuario dentro de China, con plataformas propias de big data sanitario, modelos predictivos de conversión alimenticia, sensores ambientales y sistemas de inteligencia artificial para detección temprana de enfermedades. También desarrolló sistemas propios de formulación de alimentos balanceados y logística interna automatizada que reducen costos operativos y mejoran eficiencia energética. En varias regiones operan complejos agroindustriales integrados que combinan granjas industriales, plantas energéticas, centros de procesamiento y sistemas de reciclaje agrícola.
Entre las curiosidades que rodean a Muyuan se destaca su política de austeridad interna, impulsada directamente por Qin Yinglin. Pese al tamaño del grupo, la empresa mantiene una cultura corporativa rígida, con control extremo de gastos, incentivos atados a productividad y una lógica casi militar en el cumplimiento de protocolos. También fue una de las primeras compañías chinas en desarrollar programas masivos de reciclaje de efluentes porcinos para fertilización agrícola, integrando la producción animal con cultivos extensivos en esquemas circulares.

A pesar de su escala global, la empresa continúa fuertemente orientada al mercado doméstico chino. Más del 95% de su producción se consume dentro del país, donde la carne de cerdo representa la principal proteína animal. Las exportaciones siguen siendo marginales y se concentran en productos procesados y subproductos destinados principalmente a mercados regionales de Asia.
Hoy, Muyuan no solo es la mayor empresa porcina del mundo, sino uno de los símbolos más claros del nuevo agro chino: hiperindustrial, tecnificado, concentrado y orientado a garantizar seguridad alimentaria. En un país donde el cerdo es un componente cultural, político y económico central, la firma de Qin Yinglin se convirtió en una pieza clave del engranaje productivo nacional.




