Los feedlots arrancaron el año con un nivel de encierre elevado. Esto fue impulsado por la fuerte oferta de terneros registrada en diciembre, gran parte de la cual fue de animales recriados que llegaron a los corrales con 230/250 kilos.
Pero más allá de eso, hay otros factores que aceleran los encierres de ganado, que tienen que ver con las relaciones de precios y las perspectivas del negocio ganadero.
Juan Eiras, de la Cámara Argentina de Feedlot, explicó: “Diciembre fue un mes de muchísima actividad, casi llamativa, especialmente en los remates televisados, donde se vieron firmas que comercializaron entre 20.000 y 30.000 cabezas. Buena parte de esa hacienda correspondió a terneros recriados, producto de ciclos de recría a campo y sobre pasturas que se extendieron durante la primavera. Nos encontramos con ofertas de 230, 240 o 250 kilos, y mucha más hacienda recriada que ternero liviano”, explicó.

Ese proceso permitió que el stock encerrado a comienzos de enero sea un 5% superior al del mismo momento del año pasado. Para Eiras, se trata de una señal positiva para toda la cadena: “Hace años que hablamos de hacer más kilos sobre las mismas cabezas, tanto a campo como en el corral”.
Otra variable que impulsa los encierres es la buena relación de precios entre el kilo vivo de ganado y el kilo de maíz.
“Hoy, un kilo de carne permite comprar entre 14 kilos de maíz, cuando históricamente con 10 kilos ya se consideraba un equilibrio razonable. Con 12 kilos el negocio ya es bueno”, sostuvo el ganadero.

En cambio, la relación entre la invernada y el gordo aparece más ajustada. Actualmente, el ternero se ubica cerca de un 30% por encima del precio del animal terminado, un nivel que Eiras considera elevado y que debería corregirse.
“El 15% de brecha es un número que armoniza toda la cadena. El 30% de diferencial es alto, aunque al criador le cierre. Creo que lo conveniente para las dos partes es que se ubique en 15% a 20%, la distancia entre el precio del ternero de invernada y el ganado gordo”.
Aun con ese desfasaje, el negocio del feedlot sigue siendo atractivo, sobre todo por la conversión de kilos dentro del corral.

“Hoy meter kilos es buen negocio por el costo de la alimentación. Estamos con un diferencial de kilo ganado a precio de venta positivo”, afirmó. Esa ecuación explica, en buena medida, el crecimiento del encierre.
Otro factor que dinamiza los encierres es la perspectiva de una menor oferta de ganado para faena, prevista para este año, lo que sostendría en buenos niveles el valor de la hacienda.
“El 2026 podría mostrar una oferta más ajustada de hacienda, lo que contribuiría a sostener precios firmes. Ese escenario, combinado con costos de alimentación relativamente contenidos, alienta el engorde y explica por qué los corrales comenzaron el año con un nivel de ocupación inusualmente alto”, sostuvo Eiras.
El empresario también destacó que “la hacienda que hoy ingresa a los corrales comenzará a salir entre marzo y mayo, con una oferta más diversificada que en otros años. El corral está con muchas categorías diferentes, y eso es una muy buena noticia”.
Y concluyó: “Habrá novillos pesados para exportación, animales de alrededor de 400 kilos para el mercado interno, y vaquillonas de entre 300 y 350 kilos, mientras que casi no se observa hacienda encerrada para faenas livianas”.





