“Nosotros damos nuestro remate en Azul mensual desde hace ya 40 años… y la verdad que es una alegría, un orgullo ver cómo se consolidan los remates”, arrancó Juan Wallace, titular de la consignataria Wallace S.A, todavía con la satisfacción fresca por el encierre y las ventas del remate de ayer donde colocaron unas 4.280 cabezas de más de 130 remitentes.
“El remate se desarrolló con mucha agilidad, con mucha fluidez, estamos muy contentos” dijo Wallace quien agregó: “empezó la zafra y los valores están un poco más tranquilos pero siguen en niveles muy buenos, el momento es fabuloso para la ganadería”.
Los machos se vendieron entre 6.300 y 6.600 pesos, con “tres o cuatro lotes que hicieron máximos de 7.200 pesos”.
El martillero indicó que “también hubo muchos novillitos, que se vendieron en 5.000 a 5.200 pesos, y un lote de novillos de invernada de 440 kilos que hizo 4.400 pesos. Las terneras más pesadas de 25 a 270 kilos se colocaron en 5.000 pesos, mientras que la liviana promedió los 6.000 pesos, con picos de 6.200 y 6.300. Incluso hubo un lote destacado para madre que alcanzó los 7.000 pesos”.
También hubo buena oferta y muy buenos precios por los vientres. Salieron a venta 500 vacas: “tuvimos tres lotes en 2,8 millones de pesos, otros en 2,7 y más cantidad en 2,6 millones la pieza. La vaca de medio diente se pagó 2,1 y 2,3 millones, mientras que la usada buena estuvo en 2,1 millones de pesos y la más general entre 1,5 y 1,7 millón de pesos. En tanto, las vacas paridas generales, en tanto, cerraron en torno a 1,3 millones”.
Wallace consideró que los vientres “se vendieron en buenos valores, eran de muy buena calidad, los mejores lotes alcanzaron los 2.000 dólares por vacas”.
En ese sentido, subrayó la lógica del negocio: “Si bien vendés una vaca en 2.000 dólares, también estás vendiendo un ternero en 1.000”.
Más allá de los números, Wallace puso el foco en el momento ganadero. “Estamos en un momento bárbaro, la gente no sé si alcanza a darse cuenta del momento que estamos viviendo, es fabuloso”, aseguró.
Para el martillero, hay dos variables históricas que mandan: “El ganadero tiene dos contras: el clima y los gobiernos”. Pero hoy, según su mirada, ambos juegan a favor. “Hay una apertura hacia la exportación de carne, pero fundamentalmente el clima, lo que más nos ayuda lejos es el clima”.
En ese plano, destacó niveles productivos poco habituales: “Tenemos cantidades de preñeces y tactos que no se puede creer, arriba del 95%, con topes de 98, 99… yo nunca vi tantos en ese orden”. A eso se suman lluvias recientes que reacomodan la oferta forrajera: “Han llovido 50, 70, 100 milímetros en casi toda la zona de cría… empiezan a rebrotar los campos y eso da tranquilidad”.
Esa combinación cambia la dinámica de la zafra. “Esto nos da la tranquilidad de que el ternero no va a salir en efecto puerta 12… se va a vender más escalonado, con prudencia”, explicó. Y además, con muy buena condición: “Hay mucho ternero muy lindo, pisando los 200 kilos con topes de 220, 230, 240 en marzo”.
Del lado de la demanda, el panorama también acompaña. “Hay mucho interés… cuando tenés tanta comida, eso alienta a la gente a ir reponiendo y comprando”, señaló, en referencia a muy buenas reservas forrajeras en zonas agrícolas.
“Si bien los precios se han calmado un poco, también habíamos tocado valores medios de locura”, relativizó. Y cerró con una mirada más amplia: “Tenemos que estar agradecidos… estamos en un negocio que es virtuoso. De puertas adentro estamos bien: nos llovió, tenemos pasto, eso nos da tranquilidad y mesura… y no es poca cosa”.



