La industria olivícola produce un desecho en cantidad, que se lo conoce como alperujo y representa el 80% del peso de la aceituna procesada. Miles de toneladas de este residuo salen de las principales plantas industriales y generan a menudo importantes esfuerzos para aprovecharlas sin generar perjuicios ambientales. En muchos casos, el compostaje o la alimentación animal son los principales destinos.
Conociendo de primera mano la problemática de su región, un grupo de estudiantes secundarios sanjuaninos le encontró otra aplicación novedosa y logró elaborar un “biocuero” con ese alperujo. Por fuera, luce muy similar al tradicional cuero bovino. Por dentro, está elaborado con residuos de aceituna que lo tornan biodegradable y compostable.
El desarrollo les otorgó el primer premio en un concurso regional, y ahora representarán a Cuyo en la instancia nacional.

Seguro rebasa el orgullo en los pasillos de la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) N° 3, de Rawson, que acaba de consagrarse ganadora del encuentro regional de “Industria Inspira” organizado por la juventud de la Unión Industrial Argentina (UIA).
En 60 propuestas de colegios de San Juan y Mendoza, su biocuero de alperujo de oliva se quedó con el primer puesto. Se trata de un proyecto nacido en el marco de la materia Prácticas Profesionalizantes, durante el último año de la especialidad técnico-química, que propone líneas de trabajo para solucionar problemáticas locales. En este caso, los jóvenes decidieron abocarse a la economía circular e intervenir un residuo históricamente complejo de administrar para la industria local.

Sí, los residuos de la aceituna se pueden llevar colgados del hombro o en el bolsillo. En conjunto con la empresa Solfruit, que abasteció de la materia prima, los estudiantes lograron hacer un prototipo de cartera de biocuero -queno tiene nada que envidiarle a la industria convencional- y propusieron otras aplicaciones para su material, como fundas para dispositivos electrónicos, productos de marroquinería o accesorios para mascotas.
Según señalaron desde Diario de Cuyo, el producto base son placas biocuero, a las que se llega luego de un extenso proceso industrial. El alperujo llega inicialmente como una mezcla pastosa, con restos de aceite, y es acondicionado mediante diversas etapas de secado, limpieza, decantación, filtración y molienda, que permiten frenar la descomposición natural del residuo y trabajar para moldearlo.
Las pruebas técnicas arrojaron que el material es resistente al quiebre y al agua, maleable y sin olor. Al igual que el cuero vacuno, se caracteriza por su color chocolate y su tono brillante, que se obtiene con la incorporación de glicerina, almidón y gelatina. Como está compuesto por materia orgánica, es compostable y biodegradable.
Con la mira puesta en las aplicaciones que podría tener este producto, la escuela técnica ya gestiona su patentamiento con el Ministerio de Producción, pensando en la posibilidad de generar algún retorno económico que permita abastecer a los laboratorios de la institución.
Luego de superar la instancia regional, en la que compitieron con otros desarrollos de San Juan y Mendoza, los alumnos de Rawson viajarán a Buenos Aires para representar a Cuyo en la etapa nacional.




