Federico Sturzenegger vive en su mundo, creyendo ser protagonista de una reforma integral del Estado que no se percibe demasiado, salvo por cientos de despidos. Un claro ejemplo de ese desfase con la realidad sucedió hoy, cuando el ministro de Desregulación celebró con bombos y platillos la derogación de dos capítulos menores del Reglamento de Inspección de Productos de Origen Animal del Senasa, mientras un gran número de productores le exigían reformas en serio, empezando por eliminar la imposición de caravanas electrónicas desde este mismo año.
“Nuestra ganadería está viviendo un tiempo excepcional pero está regida por una norma de la época de Onganía. Imagínense lo actualizada que puede estar. Pasaron los gobiernos y se actualizó poco o nada. Por ello entre Senasa y el Ministerio de Desregulación estamos empezando una depuración de esta norma para liberar restricciones primordialmente y para también adecuarla a los tiempos que corren”, anunció el ministro en la red social X, al dar cuenta de la publicación en el Boletín Oficial de la Resolución 62/26, que eliminó de plano dos capítulos completos de ese digesto sanitario establecido por el decreto 4238/1968, y actualizado en una gran cantidad de ocasiones desde entonces.
Como siempre desde que asumió, la que cede sin chistar a las peticiones (o presiones) del ministro Stuzenegger ha sido María Beatriz “Pilu” Giraudo, la presidenta de Senasa, que firmó la resolución.
Nuestra ganadería está viviendo un tiempo excepcional pero está regida por una norma de la época de Onganía. Imagínense lo actualizada que puede estar. Pasaron los gobiernos y se actualizó poco o nada. Por ello entre @SenasaAR y @MinDesreg_Ar estamos empezando una depuración de… pic.twitter.com/x09rJdf1Nk
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) January 23, 2026
Por lo pronto, los dos capítulos de ese digesto fundamental -que vendrá de la época de Onganía pero que es prioritario para controlar los alimentos de origen animal que consumimos los argentinos y se exportan-, fueron el 29 y el 33. El primero puede resultar inocuo y de hecho la norma del Senasa así lo explica: “el Capítulo XXIX (“Del asesoramiento”) establece, en su Numeral 29.1, que, a los fines de publicidad, el Senasa publicará las condiciones en que debe desarrollarse la actividad reglamentada y la normativa referida a las mismas, en opúsculos y/o folletos explicativos y de divulgación”.
“Dado el tiempo transcurrido desde la elaboración de dicho capítulo y el avance tecnológico experimentado desde entonces, en particular en lo relativo a las plataformas digitales y su permanente actualización, el citado Capítulo XXIX ha quedado desactualizado y obsoleto, por lo que su permanencia como parte del Reglamento ha perdido el sentido original que lo justificaba”, razona el organismo sanitario, mientras Sturzenegger anuncia una gran desregulación al decidir que no se imprimirán más folletos explicativos..
El otro capítulo eliminado trata de otra cuestión más peligrosa y sensible, porque va en sintonía con el desmantelamiento casi total en el Estado Nacional, propiciada por el propio ministro, de cualquier atisbo de política específica para el segmento de pequeños productores o agricultores familiares, que existen y son personas de carne y hueso. Ya sucedió con la casi extinción del Instituto de Agricultura Familiar y el despido de 900 técnicos, con el intento de desguazar tordo el área de extensión y agricultura familiar en el INTA, y ahora con este visible retroceso de políticas específicas dentro de Senasa.
En ese organismo, Pilu ya había eliminado las exenciones de aranceles para los productores que se caen del mapa. A la hora de cobrar, no hay desregulación que valga.
Este segundo capítulo derogado ahora había sido incorporado al viejo digesto de 1968 en 2015, durante el kirchnerismo, y establecía un régimen específico para la faena, elaboración e industrialización de productos provenientes de la agricultura familiar, de modo que las exigencias sanitarias no sean las mismas para ese sector que pata una gran industria. Es decir, que un salamín artesanal no tuviera las exigencias de uno industrial.
Es eso lo que está aplaudiendo Sturzenegger en esta oportunidad: una huevada total en el primer caso y otro paso en la estrategia oficial para convertir a los pequeños productores en parias para el Estado, en el caso del capítulo 33.
Para darse dique, Sturzenegger advirtió en su posteo que esta revisión recién está comenzando: “Estas derogaciones requieren de seguir avanzando en una adecuación integral de la norma buscando que sea sustancialmente más liviana. Argentina será el país más libre del mundo, dice nuestro presidente Javier Milei. Este es otro pequeño paso en esa dirección para nuestra ganadería”, enfatizó el funcionario.
Pero el dato más relevante parece ser que ya no quedan demasiados productores que celebren estos aprestos. En los comentarios, por el contrario, es muchísima la cantidad de gente que le recuerda al poderoso ministro que hay contradicciones muy visibles en la gestión y cosas mucho más relevantes que quedan por resolver.
A la cabeza de esos reclamos, aparecen muchos comentarios de ganaderos que están muy enojados con la obligación -a partir de este año- de poner chips electrónicos a todos los terneros que vayan naciendo, para garantizar una supuesta trazabilidad que ningún mercado exige y cuyo costo recaerá en los criadores, aunque los supuestos beneficios serán disfrutados por los últimos eslabones de la cadena.
“Me parece bien que deroguen esas normas, aunque de bajo impacto, sirve. Pero a cambio nos meten una caravana electrónica obligatoria que es de alto impacto y además atenta contra la libertad que pregonan”, escribió el autoconvocado Ariel Bianchi en respuesta a Sturzenegger. “Lo de la caravana electrónica obligatoria no es muy liberal que digamos. Todos costos y carga operativa al productor para que los amigos cacen en el zoológico”, agregó otro usuario denominado Arse.
Otros productores como Francisco Ibarra disparó hacia temas más profundos. Preguntó: “¿Las retenciones para cuando? ¿Y un plan previsible para erradicar la vacunación de aftosa? Por lo menos ir ganando las provincias más próximas al Río Colorado”.
O Juan Martín Cuthill, que apuntó con muy buen tino: “Hola Federico. Un tema que deberías empezar a mirar y asesorarte bien es el tema de las aplicaciones de fitosanitarios en Argentina. Hoy existe un caos de legislaciones de todo tipo y todas diferentes y están generando muchísimos problemas a la producción. Ojalá te ocupes”.
Y así las cosas…





