El consultor Marcos Snyder dará este miércoles una charla en la que abordará el escenario lechero para 2026. En la previa, conversó con Bichos de Campo y analizó qué está pasando y qué puede esperarse para la cadena láctea.
Snyder señaló que este año aparecen indicios de mejora respecto de campañas anteriores, impulsados por una mayor estabilidad macroeconómica y por expectativas de recomposición productiva. Sin embargo, advirtió que esa recuperación “no será automática ni uniforme”, porque dependerá de la eficiencia de cada establecimiento y de la capacidad de adaptarse a nuevas condiciones productivas y comerciales.
En ese marco, remarcó que “el negocio lechero exige cada vez más análisis de datos, planificación financiera y control de indicadores productivos” para reducir riesgos y capturar oportunidades.

La eficiencia en el uso de recursos, el manejo del rodeo y la optimización de la alimentación, agregó, serán claves para sostener la competitividad.
Sobre la producción, anticipó un escenario de crecimiento moderado y mayor previsibilidad en algunas variables económicas: “El crecimiento productivo podría ubicarse entre el 2% y 3% interanual, si el clima acompaña”. También subrayó que el aumento de volumen deberá ir de la mano de mejoras en calidad y eficiencia, ya que el contexto internacional obliga a competir mejor y diferenciarse.
En cuanto al precio de la leche, Snyder explicó que, pese a algunos indicios de mejora, todavía persiste un atraso significativo: estimó que el precio se ubica entre 10% y 15% por debajo de un nivel de equilibrio.
En este sentido, señaló que el mercado luce diferente al de la primavera de 2025: “En aquel momento, muchas industrias pymes estaban sobre-stockeadas y las empresas exportadoras no necesitaron convalidar mejores precios porque había excedentes de leche”.
Actualmente, indicó, gran parte de esas pymes logró absorber el exceso de stocks y, si se sostiene la mejora de los precios internacionales, la industria tendrá el canal exportador más activo (solo 50 de las 670 empresas del sector exportan), lo que podría intensificar la competencia por la leche y acelerar la recomposición del precio al productor.
En esa línea, insistió en avanzar hacia un sistema de pagos por calidad, que premie mejores estándares higiénico-sanitarios y composicionales, para alinear incentivos en toda la cadena.
A la vez, sostuvo que la industria debe dar señales de precio más claras y construir esquemas comerciales más transparentes y estables que permitan a los tambos planificar con mayor certidumbre.
“El costo del flete no puede estar incluido en el precio: debe discriminarse y no prorratearse entre tambos cercanos o alejados de las fábricas. El pago debe ser cada vez más por calidad y en función de distintos parámetros”, indicó.
Del lado de la producción, destacó la necesidad de seguir profesionalizando la gestión, invertir en tecnología y adoptar prácticas que mejoren eficiencia y calidad, además de fortalecer el trabajo asociativo y el intercambio de información entre productores.





