Las Asociación de Productores de Soja de EE.UU. (ASA por sus siglas en inglés) proyecta que el cultivo tendrá en la presente campaña 2025/26 una pérdida promedio a nivel nacional de 220 u$s/ha debido a costos crecientes de la tierra, la maquinaria, las semillas, los fitosanitarios y los fertilizantes.
Si bien se trata de una pérdida menor a la estimada para el ciclo 2024/25, los productores de soja estadounidenses se enfrentan a un tercer año consecutivo con rentabilidades negativas, las cuales son cubiertas por generosos subsidios oficiales.
“A menos que los ingresos aumenten significativamente el próximo ciclo 2026/27, el margen del negocio seguiría comprometido por cuarto año consecutivo, marcando el período más largo de pérdidas sustanciales en la producción de soja desde el período de 1998 a 2002”, indica el documento de ASA.
El sector agrícola estadounidense depende en gran medida de insumos importados, con un valor promedio anual de importación de aproximadamente 33.000 millones de dólares.
“Los elevados aranceles aplicados a insumos clave, en particular fertilizantes y fitosanitarios, se han convertido en un factor significativo en la economía de la producción agrícola”, señala el informe en referencia a las política proteccionista de Donald Trump.
“Los aranceles incrementaron el coste efectivo de las importaciones y contribuyeron a una contracción apreciable de los volúmenes de importación de fertilizantes, lo que ejerció una presión al alza sobre los precios internos, especialmente en el segmento de fosfatados”, añade.
En ese sentido, ASA destaca que la Orden Ejecutiva 14257, firmada el 14 de noviembre pasado, eliminó los aranceles a los fosfatos diamónico y monoamónico (DAP y MAP) y al cloruro de potasio (potasa), lo que podría mejorar los costes de estos insumos específicos para la campaña comercial 2026/27.
De todas maneras, sigue vigente en EE.UU: la aplicación de aranceles compensatorios sobre las importaciones de fertilizantes fosfatados de Marruecos, el mayor exportador mundial de ese nutriente.
“China es el segundo mayor productor de fosfatados, pero ha estado exportando menos producto en los últimos años. La consiguiente reorganización de la cadena de suministro continúa reforzando los elevados costos de los insumos en todo el sector agrícola estadounidense”, destaca el documento.
Durante el período 2000-2013 los precios de los insumos y los precios de los granos generalmente fluctuaron de forma conjunta, mientras que los precios de los cultivos se mantuvieron deprimidos durante el período 2014-2020, al tiempo que los valores de los insumos se mantuvieron estables. Pero a partir de 2021 los valores de los principales agroinsumos comenzaron a subir incluso con reducciones del precio de los commodities agrícolas.
“El sector agrícola se enfrenta a un fenómeno en el que los costos de los insumos siguen el aumento de los precios de los cultivos, pero tienden a mantenerse en niveles elevados incluso después de que estos bajan. Esto ha provocado márgenes negativos para la soja durante los últimos tres años. A medida que la oferta internacional de soja continúa creciendo, controlar los costos será crucial para mantener la competitividad en los mercados extranjeros”, resume ASA.







