Disculpen el exabrupto del título pero es la mejor manera de decir claramente cuál es la situación: Con siglos de diplomacia sobre sus hombres, queda claro que los europeos no son tontos y si propiciaron el acuerdo de libre comercio con el Mercosur firmado el sábado es porque algo de provecho le sacarán y no serán todas pérdidas para ellos, como parece creer la opinión pública a partir de las airadas protestas de sus productores contra este pacto.
Desde nuestra mirada latinoamericana, todo parece ganancia. El cronograma de eliminación o reducción de aranceles de importación parece muy ambicioso y casi no queda producto que quede afuera, y eso promoverá las exportaciones de alimentos y otras materias primas desde el Mercosur hacia el viejo continente. Albricias. Por eso protestas tan fuerte algunos sectores productivos.
Un informe de la Agencia española EFE destaca que detrás de las movilizaciones de los agricultores y de los ganaderos, “hay empresas que ya están contando en sus planificaciones con la nueva situación con Mercosur”. Y esto tiene lógica porque en todo acuerdo comercial hay concesiones de los dos lados. Lógicamente las mayores concesiones de los cuatro socios americanos tiene que ver con las importaciones industriales, la protección de los inversiones, el respeto a la propiedad intelectual y otros matices de interés para los europeos. Pero también en materia de agro hay actividades que se frotan las manos.
“El acuerdo incluye concesiones a Mercosur en el vacuno, en las aves de corral, en el etanol y en el arroz; en cuanto a los productos que exporta España, supone un mejor acceso para sus vinos, bebidas, el aceite de oliva, el chocolate o los lácteos”, confirma el informe de EFE.

“Yo creo que lo primero que hay que dejar claro es que éste es un acuerdo estratégico para la Unión Europea y que no es únicamente lo agroalimentario lo que está presente en el mismo. Yo siempre lo he calificado así, es una necesidad desde el punto de vista comercial”, dijo desde un Foro Global para la Alimentación y la Agricultura (GFFA) en Berlin el ministro español de Agricultura, Luis Planas.
Que confirmó: “Es una oportunidad, visto bajo una perspectiva española, para la ampliación de los mercados en temas tan importantes y en productos como el aceite de oliva, el vino, el porcino o los productos agroalimentarios transformados y junto a ello también la posibilidad de proteger nuestras denominaciones de origen”. También ofrece la posibilidad de abastecer de soja al sector ganadero español, agregó.

“¿Hay una preocupación? Yo lo entiendo. En cualquier acuerdo comercial siempre la hay. Tengamos claro que somos una potencia agroalimentaria, España y la Unión Europea, que nuestro saldo con el resto del mundo es positivo. Por tanto, no tenemos que tener miedo a competir”, explicó el ministro.
Es que para los europeos, preocupados por la irrupción de las carnes y los granos del Mercosur en sus cadenas comerciales, también habría ventajas arancelarias. La entidad de la industria de la alimentación y bebidas FIAB, por caso, analizó que el acuerdo abre “un cronograma con oportunidades a corto, medio y largo plazo” para sus empresas asociadas. De inmediato menciona ventajas para vendernos con mayor facilidad algunos bienes de consumo, como cafés, whisky o aditivos para alimentación animal.
FIAB concluye que, luego del acuerdo, el de las bebidas es el sector con la apertura “más clara y acelerada”: los licores ganan mercado de inmediato y los vinos y cervezas en diez años, sin exclusiones. Vale recordar que entre España, Italia y Francia están los mayores productores de vinos del planeta.

“Un ejemplo de las empresas que estos días valoran el acuerdo está entre los productores de vinos y espumosos, como Vallformosa (Barcelona), bodega amparada bajo la Denominación de Origen Cava y que vende a más de 50 países, entre ellos Argentina y Brasil”, pone de ejemplo la nota. De momento, la bodega -que trabaja con 400 viticultores- ha decidido incrementar sus viajes comerciales hacia los países del Mercosur para ampliar su presencia allí.
En estos casos, resulta un aspecto clave para las empresas europeas el respeto a las denominaciones de origen europeas, que son centenas y sobre las cuales el bloque ha puesto mucho énfasis.
Otro caso: la directora adjunta de la bodega familiar Art Laietà d’Alta Alella, Mireia Pujol-Busquets, señaló a Efeagro que Mercosur puede ayudar a la diversificación de sus exportaciones, que actualmente llegan a 38 países. Aprovechando la gran apertura importadora del gobierno de Javier Milei, esta bodega “ecológica” empezó a vender en Argentina en 2025 y ha tenido conversaciones con importadores de Brasil, pero el problema era el arancel y los precios. Con el acuerdo, ahora esas barreras empiezan a levantarse.
Más casos de gente alegre buscados por la agencia española: El secretario general de la cámara de conservas y transformados de pescado de España (Anfaco-Cytma), Roberto Alonso, destacó que el acuerdo es “relevante” para el abastecimiento de materias primas para esta industria. Es que buena parte de los langostinos, merluza o el calamar que procesan viene de los mares del sur, sobre todo de la Argentina. Para este empresario, el acuerdo Mercosur-UE “aporta visibilidad sobre las condiciones de acceso al mercado y permite a las empresas anticipar decisiones en aprovisionamiento, inversiones y posicionamiento comercial”.




