Miguel de Achával, presidente de Inversora Juramento, confirmó que la compañía avanza en un proceso de integración con el frigorífico Gorina, de la familia Riusech, en un esquema donde cada empresa aportará su especialidad: Juramento enfocada en la producción y la inversión, y el nuevo socio en la gestión industrial. Pero más allá de ese movimiento empresarial, el ejecutivo dejó definiciones fuertes sobre el presente y futuro del negocio ganadero, el límite del mercado interno, el rol creciente de la exportación y la necesidad de adoptar herramientas tecnológicas como caravanas electrónicas y promotores de crecimiento para competir a nivel global.
Según explicó, el acuerdo con Gorina se basa en un concepto simple: “Dos empresas que saben muy bien lo que tienen que hacer en su rubro decidieron juntarse y decir: vos hacés lo que sabés hacer, yo hago lo que sé hacer, y el producto final va a ser el resultado de esa performance”. En ese marco, el frigorífico Bermejo quedará bajo gestión del grupo Riusech, mientras que la familia Brito continuará concentrada en la producción primaria, incluyendo feedlot y recría.
Achával aclaró que no se trata de una venta sino de un proceso de integración aún en desarrollo desde el punto de vista legal y contable, aunque adelantó que el objetivo es acelerar la transformación del frigorífico hacia un modelo exportador: pasar de un esquema donde el 70% se comercializaba como media res a otro donde el 95% se venda en cajas, con habilitaciones en trámite para Estados Unidos, China e Israel. “Hoy ya tenemos Chile, Brasil y Unión Europea, pero la idea es tener todos los mercados abiertos porque ya no existe más el novillo para un solo destino: del mismo animal salen cortes para distintos países y continentes”, explicó.
El directivo sostuvo además que el norte argentino tiene una oportunidad estratégica por su genética y capacidad de producir animales más pesados, demandados por el mercado internacional, y consideró que este tipo de alianzas anticipan un proceso inevitable de consolidación en la industria frigorífica. “Va a haber concentración y tiene que haber concentración. Es un negocio extremadamente volátil y el que no tiene una buena estructura financiera y comercial no aguanta los chubascos del mercado”, afirmó.
Sin embargo, uno de los puntos más contundentes de la entrevista fue su mirada sobre la capacidad del mercado interno para absorber los precios actuales del ganado. Consultado sobre si el valor del ternero puede trasladarse a la carne, respondió sin rodeos: “No responde. El consumo va a ser el primer freno de mano que tenés en la otra punta”.
En ese sentido, advirtió que la carne vacuna enfrenta competencia creciente de pollo y cerdo, y cuestionó la idea de que el país deba sostener determinados niveles históricos de consumo per cápita: “¿De dónde sacamos que la Argentina tiene que comer 50 o 55 kilos? Si sube el precio se comerán 40 y si baja 50”.
Sobre el frente externo, Achával diferenció entre mercados con alto potencial y otros donde considera que se pierde tiempo. Destacó las oportunidades en China y Estados Unidos, a los que calificó como “espectaculares”, mientras fue muy crítico con la Unión Europea: “Después de 25 años que sigamos hablando de lo mismo es una payasada. Te ponen trabas permanentemente; si no nos quieren, no vayamos”.
En el plano productivo, remarcó la necesidad de avanzar hacia una mayor tecnificación, incluyendo la adopción de caravanas electrónicas para segmentar mejor los procesos y medir costos por kilo en cada etapa de la cadena. “La caravana va a ayudar a que el criador sea buen criador, el recriador buen recriador y el terminador buen terminador. La información que tenemos la tenemos que usar bien”, señaló el empresario, y atribuyó gran parte de las resistencias a la informalidad: “El que más se queja es el informal”.
El empresario también se refirió al debate sobre promotores de crecimiento y marcó una posición pragmática basada en la diversidad de mercados. Explicó que existen tres tipos principales -hormonas, anabólicos y betaagonistas-, y que cada país establece reglas distintas.
“China acepta hormonas y no betagonistas; Corea acepta todas; Australia te deja elegir. El mundo funciona así”. Por eso, planteó que la trazabilidad y el control sanitario deberían permitir que cada productor elija su sistema productivo según el destino comercial: “Si me vas a pedir que individualice cómo produzco, después dejame ver cómo vendo. Con un Senasa fuerte y controles, dejemos que la productividad explote”.
En cuanto al ciclo ganadero y los precios actuales del novillo, Achával se mostró cauteloso pese al contexto favorable: “Cuanto más suba el mercado, más conservador quiero ser. No es momento para arrancar de cero, sino para crecer ordenado si ya estás en el negocio”. Y lanzó una reflexión sobre el uso de la renta en la cría: “Cuando vaya a un campo en tres o cinco años quiero ver tecnología, manga nueva, caravana individual, información… ojalá no esté toda esa plata en Miami”.
Para el presidente de Juramento, la integración entre empresas, la profesionalización de la producción y la adaptación a mercados cada vez más segmentados serán claves para sostener la competitividad de la carne argentina en un escenario donde el consumo doméstico pone límites y la exportación se vuelve el principal motor de crecimiento.




