La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) fijó un incremento salarial para los trabajadores rurales, que desde enero no registraban una actualización. Pero la actualización está lejos de compensar el deterioro acumulado en el poder adquisitivo y desde el gremio reconocieron que “no alcanza”.
Tomando como referencia el salario mensual de un peón general para febrero, que se ubicó en torno a $1.000.908,17, el aumento les permitirá alcanzar la cifra de $1.093.693,62. Esto implica una mejora nominal total de $92.785, pero no que se dará de forma inmediata. Por el contrario, el esquema se implementará de forma escalonada. En marzo el salario pasará a ser de $1.035.939,96; en abril de $1.067.018,16 y en mayo de $1.093.693,62.
“El acuerdo se da en un escenario particular, marcado por la transición del sistema de fijación salarial en el ámbito de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) hacia esquemas de negociación colectiva bajo la Ley 14.250, lo que ha generado demoras en la actualización de los salarios del sector”, señalaron desde la UATRE. Esto, indicaron, debilita “herramientas históricas de protección”.
“En un sector atravesado por la estacionalidad, la informalidad y la desigualdad estructural, debilitar el rol de la CNTA y alterar las condiciones de negociación implica reducir protección para los trabajadores rurales”, añadieron.
Respecto a la brecha entre la evolución del sector agropecuario y la situación salarial de sus trabajadores, puntualizaron: “Mientras el sector registra niveles récord de producción, los salarios rurales continúan en niveles que no reflejan ese crecimiento. El trabajador rural no puede seguir siendo la variable de ajuste”.




