La trucha arociros argentina (Oncorhynchus mykiss) sigue afianzando su presencia en el mundo. Aquella que se produce en Neuquén, provincia que concentra casi la totalidad de esta actividad, llegó recientemente a la ciudad estadounidense de Boston, de la mano de la firma Idris S.A., en el marco de la feria Seafood Expo North America. Allí, lejos de achicarse, se codeo con los principales referentes globales del sector.
Gracias a su desarrollo en ambientes acuáticos de alta calidad sanitaria, algo poco frecuente en esta actividad, la producción de salmónidos neuquina muestra un diferencial que le otorga una ventaja competitiva clave. Regulada por la Ley Provincial 3073 y el Plan de Desarrollo Acuícola Provincial, esta se realiza en espacios que reúnen condiciones ambientales, hidrológicas y sanitarias óptimas para la cría.

Actualmente, Neuquén produce cerca de 7.500 toneladas anuales, lo que representa entre el 80% y el 90% de la producción nacional de salmónidos. Las pisciculturas se concentran en los embalses Alicurá y Piedra del Águila, ubicados sobre la cuenca del río Limay y compartidos con la provincia de Río Negro. El primero genera alrededor de 4.000 toneladas por año, mientras que el segundo proyecta alcanzar 1.500 toneladas en los próximos dos años.
En paralelo, en las localidades de Aluminé y Junín de los Andes funcionan hatcheries dedicados a la producción de ovas y alevinos. A esto se suma un centro cuarentenario en Santo Tomás y plantas de procesamiento en Piedra del Águila y Aluminé.
Según dieron cuenta desde la provincia, la capacidad de carga total de ambos embalses se estima en 27.000 toneladas anuales. En la actualidad, existen nueve pisciculturas comerciales activas -ocho en embalses y una en Aluminé-, además de un centro de engorde en Piedra del Águila y una planta de faena.
“Detrás de este logro hay años de sacrificio, inversión y constancia. La trucha neuquina se destaca por su calidad, posicionándose como un producto premium”, destacó el gobernador de aquella provincia, Rolando Figueroa.
“Este es el modelo neuquino que queremos seguir consolidando: acompañar al sector productivo, jerarquizar la actividad acuícola y continuar abriendo mercados para que el trabajo neuquino sea reconocido en el mundo”, concluyó Figueroa.




