Hace varios años que la localidad de Arenaza, en el partido bonaerense de Lincoln, experimenta la aparición vertiginosa de establecimientos intensivos, que han realizado grandes inversiones para tecnificar sus procesos. Aquello ha dado lugar al nacimiento de un polo lechero con el que esperan elevar la oferta local de producto en 400 mil litros diarios.
Sin embargo, desde aquel distrito señalan una cuestión clave a atender: el 80% de la leche allí obtenida se va hacia otras localidades, llegando a viajar hasta 600 y 700 kilómetros para ser procesada en industrias ubicadas lejos de allí.
“Las pymes locales, que son unas 16, no pueden absorber semejante volumen de producción”, reconoció Gerardo Vassallo, secretario de Producción del partido de Lincoln, a Bichos de Campo.
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La paradoja es que allí mismo, en la localidad de Arenaza, existe una enorme planta láctea que ahora está inactiva y, para peor, está siendo vandalizada luego de la quiebra decretada de la empresa ARSA. Se trata de la vieja fábrica de Mendizábal, que en algún tramo de la historia hizo pujante esa localidad.
“La prioridad política es que la leche se quede. Por eso convoco a las empresas lácteas a que analicen bien la situación, lo que está pasando en Lincoln y nos contacten. Creemos que es una gran oportunidad. Vamos a tratar de dar todas las posibilidades que estén en nuestro alcance”, señaló el funcionario para tratar de torcer esta paradójica situación. La reactivación de la vieja planta es particularmente difícil, pero hay intención de que la leche no se vaya del distrito.
Quien recorra aquella zona no pondrán dejar de sorprenderse con imponentes estructuras estabuladas en distintos establecimientos, que tienen la particularidad de haber apostado a sumar las últimas innovaciones disponibles para ese sector. El último desembarco a gran escala es el megatambo del grupo Duhau, al que por estos días están ingresando las primeras vacas lecheras. Pero no es el único.
“Han invertido en robótica, automatización de procesos, collares, lo que significa poder acceder a una cantidad de información, y a procesarla, muy importante. Y aparte de eso está el mejoramiento de las condiciones de la actividad, ya sea para el confort de las personas que trabajan como para los animales. Hoy un joven que se recibe en una escuela técnica o agropecuaria tiene la posibilidad de desarrollarse en estos establecimientos sin tener que irse a otros lugares”, afirmó Vasallo.
Y aseguró: “Eso nos va a posicionar, en muy poco tiempo, como una cuenca lechera que va a estar produciendo más de 350 mil litros de leche por día”.




