En pocas semanas más arranca la campaña fina 2025/26 y se trata de la primera en mucho tiempo que tendrá que sustentarse en márgenes logrados a partir de eficiencias mayormente productivas y comerciales.
Con la instauración de tasas de interés reales positivas en el mercado financiero, la posibilidad de sostener la rentabilidad proyectada del negocio agrícola en factores financieros se reduce a la mínima expresión.
“Si bien la gestión financiera seguirá teniendo un rol crucial para consolidar el negocio, ya no será determinante en la confección del margen por obtener, lo que evidencia la necesidad de profundizar los análisis al momento de planificar la campaña”, explicó Rolf Erwin Müller, asesor del CREA Villaguay.
En ese sentido, las empresas que cuenten con registros estadísticos y trabajen en red pasan a tener en la nueva coyuntura macroeconómica un diferencial de competitividad importante.
Por ejemplo, el cultivo de trigo experimentó en los últimos años un crecimiento importante en la provincia de Entre Ríos de la mano un paquete tecnológico que contribuyó a consolidar la sostenibilidad de los sistemas productivos de manera integral.
“El cultivo de trigo es el que registra la menor variabilidad de rendimientos respecto del resto de los cultivos, lo que implica que se trata de una herramienta por considerar si la meta es reducir riesgos”, apuntó el asesor en un artículo publicado por Contenidos CREA.
Al momento de gestionar la financiación de la nueva campaña, es importante monitorear las relaciones de precios para poder aprovechar el poder de compra relativo de las diferentes “monedas agrícolas” presentes en el portafolio de activos de la empresas.
“Por ejemplo, actualmente el maíz tiene un clara ventaja con respecto al trigo y la soja, pero estas relaciones son cambiantes y es indispensable estar atentos a las variables internas y externas que intervienen en la formación del precio de los granos”, señaló Müller.
Aquellas empresas con mayor capacidad de gestión financiera, además del análisis de las relaciones insumo/producto, pueden ampliar las alternativas con colocaciones en instrumentos de corto o mediano plazo que permitan obtener un margen adicional o al menos evitar la pérdida de capital por efecto de depreciación de la moneda.
Otro aspecto clave es la planificación de los márgenes proyectados con diferentes sensibilidades de rendimientos y precios logrados, para lo cual es clave, por un lado, emplear paquetes tecnológicos probados y, por otro, usar las herramientas disponibles en los mercados de futuros agrícolas.
“Si observamos, por ejemplo, la enorme volatilidad registrada por el contrato de Trigo Rosario Marzo 2025 del Matba Rofex podemos apreciar las tanto las oportunidades que hubo disponibles como el perjuicio de llegar a la cosecha descubierto y con necesidades de liquidez”, comentó.
En ese sentido, la clave es dejar de hablar de precios hipotéticos de los granos para empezar a trabajar en función de objetivos de rentabilidad. Es decir: no se trata de buscar el mayor precio de venta, sino de establecer una meta de rentabilidad por lograr a partir de un precio que puede ir construyéndose a lo largo del ciclo agrícola.
“La volatilidad presente en el mercado agrícola es tan elevada que ni los máximos expertos en la materia pueden acertar cuándo se registrarán los precios máximos; sin embargo, como empresarios podemos trabajar para construir precios promedio que se ajusten al plan de negocios”, afirma.
La estrategia financiera también ocupa un rol relevante en un escenario con tasas de interés positivas, para lo cual es esencial estudiar muy bien las alternativas disponibles en el mercado bancario y bursátil tanto en pesos como en dólares.
“En la próxima campaña agrícolas son muchas más las variables que definirán el resultado del negocio y las equivocaciones es muy probable que ya no puedan diluirse con aportes del factor financiero, por lo que es necesario emplear al máximo las ventajas de la red CREA, de manera tal de potenciar las fortalezas y reducir al mínimo los riesgos”, resume Rolf.