Los matarifes, que se capitalizan con su aporte de hacienda a los frigoríficos que operan en el consumo interno, deben competir con los exportadores, que vienen ganando participación en el negocio ganadero ante la poca hacienda disponible.
La faena se redujo más de 10% este año. En ese contexto, cae el nivel de abastecimiento en el mercado local y suben los precios de la hacienda. En 2025 el aumento de precios fue de 80% y en los primeros meses de este año siguió la tendencia alcista.
Falta hacienda para atender con comodidad al consumo y la exportación, por eso Leonardo Rafael, titular de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), indicó en un reciente comunicado de prensa: “La escasez de hacienda llegó para quedarse, marcará el ritmo del negocio durante mucho tiempo y generará tensión en los precios”.
Luego advirtió que hay serios problemas para trasladar las subas a las carnicerías y para cobrar por la venta de la carne: “El problema al que nos referimos es la ruptura en la cadena de pagos. Los matarifes tenemos muchas dificultades para trasladar las subas del consumo a la media res”.
Para Rafaela, “el escenario es preocupante” porque los matarifes pierden “capital de trabajo en cada descarga” que realiza en los comercios.
Tiempo atrás, el mismo representante había indicado a Bichos de Campo que cuando se pretendía cobrar por la venta del producto, los carniceros apenas juntaban el 80% del dinero y el resto quedaba pendiente de pago.
Esta situación, según advierte Rafael, está empeorando y hay temor por problemas mayores en los pagos. “Hay eslabones de la cadena que están crujiendo en estas condiciones terminarán por romperse. La cadena de pagos hace cada vez más ruidos y hay mucha plata inmovilizada en las carnicerías”, sostuvo.
Finalmente destacó que “el consumidor tiene bolsillos flacos” y que “los buenos negocios son para algunos (en referencia a los productores). La brecha con los demás eslabones de la cadena y los consumidores será cada vez más amplia”.
Desde agosto del año pasado la faena vacuna comenzó a reducirse porque, producto del buen clima, se impuso un proceso de retención que alargó las recrías sobre pasturas y los engordes en los feedlots.
Ese proceso virtuoso -que permitirá contar con animales con más kilos y, por lo tanto, a futuro hará más eficiente también al eslabón industrial y comercial- está generando en el presente un serio problema de abastecimiento en los operadores del consumo interno.
Los matarifes deben lidiar no sólo con una menor oferta sino también con una creciente participación en el negocio de los exportadores. Según datos del Consorcio de Exportadores ABC, en el arranque del año las empresas nucleadas en esa cámara se quedaron con el 37% de la faena.





