La multinacional Syngenta anunció que dejará de producir el herbicida paraquat a finales de junio en su fábrica de Gran Bretaña, debido a que ya no logra competir convenientemente con los grandes fabricantes de “genéricos” y también, aunque no lo comunique así, por el peligro de que haya una escalada de juicios semejante a la que enfrenta Bayer por el uso de glifosato.
“Tras una revisión de activos, la empresa ha iniciado un programa para suspender la fabricación del producto en sus instalaciones de Huddersfield, Reino Unido. Esta ubicación alberga la única planta global de la empresa dedicada al ingrediente activo”, explicaron desde la compañía.
Lanzado hace más de 60 años por Imperial Chemical Industries (ICI), que posteriormente se convirtió en Syngenta tras varias fusiones, el paraquat se ha generalizado en el control de malezas. Su principal marca comercial es Gramoxone. Actualmente, Syngenta comercializa el paraquat que produce allí en unos pocos mercados. El producto representa menos del 1% de las ventas globales del grupo.
Según Mike Hollands, presidente de Syngenta en Reino Unido, la medida permitirá reorientar recursos a áreas que generan mayor valor para el negocio y sus clientes.
El Paraquat fue producido por vez primera para propósitos comerciales en 1961 por ICI y está hoy en día entre los herbicidas más usados. En 1969 fue introducido a América Latina y la Unión Europea lo autorizó recién a partir del 2004, pero fue prohibido poco tiempo después, en 2007.

Aquí, en la Argentina, el paraquat está sujeto a normas de Senasa respecto de sus posibles usos, pues ha sido clasificado con de “alta toxicidad”. Este herbicida de contacto, pude ser aplicado en pre-siembra de cultivos (soja, maíz, trigo) y como desecante en la cosecha.
En los Estados Unidos, entre 2021 y 2022 se presentó ante la justicia muchas demandas que acusan al herbicida de producirles Parkinson y buscan que Syngenta compense esos daños. Se basan en declaraciones de Jon Heylings, por más de tres décadas toxicólogo de la propia empresa, ahora jubilado. Y en una serie de documentos denominados “Paraquat papers”.
Por eso, además de sufrir la competencia de los laboratorios fabricantes de agroquímicos genéricos, Syngenta parece reaccionar a la posibilidad de que se desencadene una ola judicial semejante a la que jaquea actualmente a Bayer, que compró Monsanto en 2018 y heredó demandas multimillonarias contra el Roundup.





