El último informe del Ag Barometer Austral, elaborado por la Universidad Austral, confirma que el ánimo inversor del campo alcanzó niveles récord. Dentro de ese impulso, la ganadería aparece como uno de los principales destinos de capital.
Según el relevamiento de enero-febrero 2026, “un 56% de los productores tiene intenciones de invertir en ganadería, ya que la situación de oferta y demanda, tanto internacional como local, hacen prever años de buenos precios, aunque la rentabilidad también va a depender de la evolución de los costos”.
El trabajo detalla que el interés no es homogéneo dentro de la cadena, sino que se concentra con claridad en determinados eslabones.

“Los vientres (vacas nuevas y vaquillonas) son la categoría que más interés despierta de los potenciales inversores, seguida de novillitos para terminar, teniendo en cuenta que la exportación demanda animales de más peso”. Luego indica que “los vientres, ya sean vacas nuevas o vaquillonas para entorar, aparecen en primer lugar, ya que se pueden considerar como la fábrica de terneros que son la categoría de mayores precios en la cadena”
Según este documento, la apuesta está puesta en ampliar la base productiva y capturar el buen momento de precios desde el inicio del ciclo.
El contexto de mercado acompaña esa decisión. “Sin duda, es un buen momento para invertir en ganadería y los productores así lo manifiestan”, señala el informe, en un escenario donde los precios ganaderos se mantienen firmes y la respuesta de la oferta es más lenta por los ciclos biológicos

Sin embargo, el principal límite para que esa intención se transforme en inversión concreta es el financiamiento. Aquella universidad advierte que “la participación del crédito bancario tradicional en el financiamiento de inversiones estructurales resulta limitada. Esta baja utilización no refleja ausencia de proyectos ni falta de voluntad de inversión, sino una percepción clara de incompatibilidad entre las condiciones crediticias disponibles y la lógica económica de la actividad”
En la práctica, los productores están financiando su actividad mayormente con recursos propios o con proveedores. “Un 61% de los productores ha utilizado fondos propios para financiar la campaña 2025/26, seguida del financiamiento de proveedores con canje a cosecha (49%) y es muy baja la participación del financiamiento bancario en pesos por las altas tasas de interés en términos reales”, sostiene.
La situación se repite también en el corto plazo: “Nuevamente en el financiamiento de corto plazo es muy baja la participación del crédito bancario (17%) ya que los productores han optado por financiarse con fondos propios o crédito de los proveedores ante la escasez y alto costo del financiamiento bancario”.
El documento es contundente sobre este punto estructural: “Este es un tema recurrente que afecta el crecimiento ya que una economía no puede crecer sin crédito tanto a corto plazo (capital de trabajo) o a largo plazo (mercado de capitales)”
En síntesis, el Ag Barometer muestra que más de la mitad de los productores quiere apostar por la ganadería, principalmente ampliando el stock de vientres y, en segundo lugar, invirtiendo en recría y terminación. Pero también deja claro que para que ese proceso se acelere y gane escala será clave la aparición de financiamiento de mediano y largo plazo a tasas compatibles con los ciclos biológicos y la rentabilidad del negocio ganadero.




