Precio y rentabilidad no son la misma cosa, pero en la ganadería este año se están dando las dos al mismo tiempo. Los datos duros, la opinión de los analistas y la actitud compradora de los ganaderos en los remates así lo confirman.
Los precios de los terneros de invernada están en niveles altos, porque todavía no apareció la mayor oferta propia del otoño. Pero sin dudas lo que se ve es interés comprador de parte sobre todo de los recriadores, aunque también está aumentando el encierre en los feedlots.
También son buenos los precios del ganado para el consumo interno, los novillos se venden en 4.800/5.000 pesos por kilo vivo, novillitos en 5.500/5.800 pesos y también se paga muy bien el novillo de exportación, que se negocia entre 8.300 y 8.500 pesos.
Según las estadísticas del Jeremías Battistoni de la consultora AZ Group, en este contexto la relación insumo/producto mejoró notablemente con respecto al año pasado.

Con los precios actuales del novillo se compran 2,8 kilos de fósforo lo que significa una mejora de 31% interanual. En el caso de la urea la mejora es de 36%. Respecto del glifosato, la relación de precios mejoró 45% y hasta 52% en el caso de la Atrazina. Respecto del gasoil la mejora es de 17% y con relación al flete de 39%. La ganadería este año gana todos los partidos.
Esa buena relación insumo/producto, los altos precios de la hacienda, las buenas perspectivas para la exportación de carne y un consumo siempre presente hacen que el escenario sectorial sea promisorio. Por eso se paga el ternero que se va a hacer recrías a campo de cría.
En tal sentido, el analista Diego Ponti destacó que “hay precios históricamente récord de 4,60 dólares por el ternero y eso se explica por el costo de la recría que es de 2.700/2.800 pesos por kilo de vivo que luego se va a vender con destino a la faena en 5.000 pesos en el caso del novillo de consumo o en 5.500 si es un novillito”.
El analista resaltó que en la recría hay “buena rentabilidad”, pero también exige inmovilizar mucho capital. “La estadística dice que históricamente esa inmovilización fue de 1.000 dólares por hectárea, contemplando el alquiler, insumos y con una carga de 3 animales por hectárea. Hoy esa inmovilización el doble”.
El consultor consideró que la inversión en el sector podría ser mayor si hubiera créditos en pesos a tasas más convenientes al retorno que tiene la actividad y a las perspectivas económicas y que eso ayudaría a una mayor inversión también en la cría para incrementar el rodeo de vientres, pero “sobre todo para hacer más eficientes, en base al uso de tecnología”, los que ya están en producción.




