En el oeste bonaerense, donde la agricultura manda, una empresa familiar decidió correr el límite de la escala ganadera. Sobre la ruta 188, cerca de Coronel Granada, partido de General Pinto, está terminando de ponerse en marcha un feedlot que, cuando esté completo, sumará 50.000 cabezas y se integrará con otro establecimiento de 20.000 animales ubicado en El Porvenir de Lincoln. El conjunto permitirá encerrar hasta 70.000 cabezas y proyecta una faena anual cercana a las 200.000.
Detrás del proyecto está Marcos Dorronzoro, tercera generación de productores. “La empresa viene de mi abuelo. Nosotros somos la tercera generación en el tema”, cuenta a Bichos de Campo. El salto es el resultado de un proceso que comenzó con la diversificación ganadera y fue escalando con la demanda del negocio.
Antes de los corrales, el esquema era el clásico de la zona. “La empresa explotaba un campo agrícola ganadero, como cualquier productor convencional. Sembrábamos agricultura, teníamos vaca de cría, se hacía algo de recría y algo de engorde”. La llegada de Dorronzoro a la administración familiar en 2018 coincidió con un momento en que la recría ganaba protagonismo frente a una soja deprimida.
Ese contexto impulsó el primer cambio estratégico. Empezaron con recrías capitalizadas y llegaron a manejar unos 12.000 terneros. “Nos empezaron a demandar hacer engorde, y ahí se toma la decisión de arrancar corrales para terminación de ciclo”. El crecimiento fue modular, año tras año, hasta alcanzar 20.000 cabezas en el establecimiento original, sobre 450 hectáreas.
La demanda siguió creciendo y en agosto de 2024 tomaron la decisión que redefinió la escala del negocio, que fue la de comprar un campo de 330 hectáreas sobre la ruta 188. “Como cualquier dibujo, se arranca pensando una cosa y terminamos haciendo un feedlot para unas cincuenta mil cabezas”, dice.
El nuevo establecimiento se organiza en seis módulos de unas 8.000 cabezas cada uno. El primero comenzó a operar hace pocas semanas y la idea es habilitar un módulo cada veinte días. Si los tiempos de obra se cumplen, el complejo estará plenamente operativo entre fines de abril y comienzos de mayo.
Hoy el engorde a corral se volvió central para la industria frigorífica. Dorronzoro lo observa en la demanda cotidiana: “La industria viene creciendo muchísimo en el engorde a corral”. La mayoría de los animales que salen del establecimiento tienen como destino plantas exportadoras que necesitan volumen, terminación homogénea y cumplimiento de protocolos.
Levantar un feedlot desde cero implicó construir todo: energía eléctrica, caminos internos, oficinas, comedores, mangas, balanza, corrales y patios de comida. “Fue una maratón de inversión todos los días”, resume.
El objetivo productivo es lograr tres ciclos anuales de engorde, con estadías promedio de 120 a 130 días orientadas mayormente a exportación. Eso permitiría alcanzar una faena cercana a 200.000 animales por año entre ambos establecimientos.
Un feedlot promedio en Argentina aloja entre 3.000 y 10.000 cabezas, mientras que los establecimientos considerados grandes se ubican por encima de las 20.000. Superar las 60.000 cabezas de capacidad total coloca al complejo en una escala industrial poco frecuente.
La elección del lugar tuvo que ver con la decisión definitiva. Pinto está lejos de los puertos —Rosario queda a unos 350 kilómetros— y esa desventaja logística se transforma en ventaja para el feedlot. “Podemos comprar el maíz con un contra flete considerable y logramos un costo de alimento muy bueno”, explica Dorronzoro. El alimento representa hasta el 70% de la dieta y define la competitividad del encierre. “Si no tenés buen precio de alimento, terminás siendo un feedlot caro”.
El planteo busca máxima integración. La empresa explota unas 8.000 hectáreas agrícolas, mantiene módulos de recría a campo, capitalización de vacas, engorde a corral y acaba de crear una empresa logística propia para mover granos y hacienda. El sistema demandará alrededor de 1.000 toneladas diarias de alimento y unos 20 a 25 viajes diarios tanto de cereal como de ganado.
“Buscamos lograr la mayor economía circular posible”, sintetiza.
El negocio, sin embargo, exige eficiencia extrema. “La rentabilidad hoy es fina. Los márgenes se achicaron mucho y hay que buscar eficiencia continuamente”, advierte. La industria frigorífica, señala, demanda cada vez más animales terminados a corral, mientras el productor se aleja del novillo pesado por los costos financieros y el tiempo de inmovilización del capital.
“La industria viene creciendo muchísimo en el engorde a corral”, explica. Hoy la mayoría de los clientes del feedlot son frigoríficos, en línea con las exigencias de los mercados externos.
Sobre las oportunidades internacionales, Dorronzoro es prudente. Considera que la apertura de mercados (como la cuota extraordinaria de 80 mil toneladas extra que abrió Estados Unidos) y las mejoras arancelarias suman, pero advierte que los actuales precios en dólares de la ganadería podrían encontrar un techo. Aun así, observa que la industria demanda animales de mayor calidad y peso, una tendencia que favorece al engorde intensivo.
En términos de infraestructura, el nuevo complejo busca estándares poco frecuentes en el país. Tras años de pruebas y visitas a establecimientos en Estados Unidos, adoptaron un diseño orientado a minimizar barro y maximizar eficiencia operativa.
El feedlot incluye corrales con sistema de cañería soldada, amplias superficies de hormigón, patios de alimentación totalmente pavimentados y sistemas de riego para el verano. “El enemigo número uno que tenemos es el barro”, explica. Por eso el movimiento de suelos y las pendientes fueron determinantes.
Dorronzoro asegura que, cuando esté completo, el establecimiento estará entre los mayores del país en capacidad de hotelería. Pero pone el énfasis en otro punto: “A nivel calidad de feedlot estamos en el top uno. Es una estructura cien por ciento nueva, hecha con lo mejor”.
La obra avanza entre soldaduras, corrales y movimiento de suelo. En paralelo, el establecimiento empieza a llenarse de hacienda. En una zona dominada por la agricultura, el proyecto apuesta a que la ganadería intensiva, eficiente y a gran escala tenga un lugar central en el futuro productivo.





