El té de especialidad se afianzó en los últimos años como una propuesta diferente para conocer el trabajo y la producción detrás la infusión que tiene más de un siglo de historia en la Argentina. En Colonia Alberdi, en la zona centro de Misiones, Pablo Machicote y Silvia Marinaro impulsan desde 2010 Del Iguazú Infusiones, una PyME que combina elaboración artesanal de té gourmet y turismo rural.
El proyecto comenzó con el fraccionamiento y la elaboración de blends a partir de té de terceros, pero con el tiempo fue creciendo hasta alcanzar una integración completa del proceso. Hoy, desde su propia chacra, producen y elaboran distintas variedades de té y reciben visitantes que no solo conocen el sistema productivo, sino que también pueden vivenciar la experiencia de cosechar y elaborar su propio té.

“Mi historia con el té arranca en 1990, trabajando en Casa Fuentes. Estuve más de veinte años en esa empresa y luego pasé por la Industria Tealera Argentina (ITA). Siempre estuvo la idea de hacer un emprendimiento propio, y así surge Del Iguazú Infusiones”, cuenta Machicote a Bichos de Campo.
Con la experiencia acumulada en grandes empresas y un amplio conocimiento del sector, la idea fuerza detrás del emprendimiento fue volver a una producción más cercana a los orígenes. “La idea era regresar a las raíces y elaborar hebras como se hacía antiguamente”, explica Machicote. El resultado es un proceso artesanal, donde se respetan los tiempos de cada etapa y el contacto directo con la materia prima es permanente, con el objetivo de garantizar calidad y personalidad en cada lote.
Actualmente elaboran tés puros: blanco, verde, negro, rojo, oolong, verde perlado y rojo perlado. A su vez, suman once variedades de blends desarrollados sobre bases de té negro, rojo o verde. Dentro de esta oferta, el rojo perlado, cuyas hebras enrolladas se abren durante la infusión, se posiciona como uno de los más demandados, aunque Machicote aclara que la elección siempre depende del paladar y la experiencia de cada visitante.
La producción comienza en la chacra con una cosecha semimecanizada, realizada mediante un cortacerco adaptado al cultivo de té. En el caso del té blanco, la recolección se hace de manera manual y selectiva. Luego, el proceso continúa en una fábrica ubicada junto a las plantaciones, equipada con maquinaria traída especialmente desde China y diseñada para trabajar a escala reducida.
El turismo rural es una pieza central del emprendimiento. Pablo y Silvia se convierten en anfitriones de quienes llegan a Colonia Alberdi en busca de una experiencia diferente. “Invitamos a la gente a cosechar y a elaborar su propio té. Recibimos visitantes de Irlanda, Italia, España, Francia, Alemania, Brasil, Paraguay, Uruguay, México, Honduras y de toda la Argentina”, relata Machicote.
Para el productor, es clave que los visitantes conozcan la historia y el presente del té argentino. “Que puedan ver lo que se produce en el país y llevarse esa experiencia para compartirla y difundirla”, sostiene. Las propuestas se adaptan a distintos tiempos: desde recorridos breves con degustación, hasta jornadas completas en las que los visitantes elaboran de manera artesanal su propio té blanco.

Cuando llegan grupos medianos o grandes, la experiencia se complementa con un almuerzo de cocina misionera preparado en el lugar por la chef Maura Fuchs, referente de la gastronomía regional y responsable del restaurante La Farigola, en Oberá. Si bien el establecimiento está abierto al público todos los días, recomiendan coordinar la visita con antelación para una mejor atención.
Al analizar el contexto actual del sector, Machicote marca una fuerte diferencia entre el té industrial y el de especialidad. “La producción gourmet pasa una realidad muy distinta a la del té industrial, que hoy está atravesado por la competencia internacional y el aumento de costos”, explica. En ese sentido, asegura que “es posible vivir con media hectárea de té destinado a la producción artesanal. Nosotros lo logramos y otros productores también pueden hacerlo”.
“En Misiones se elaboran los mejores tés de la Argentina, que no tienen nada que envidiar a los del resto del mundo”, resume Machicote. El desafío, sostiene, es lograr que los tés de calidad lleguen a la mesa de más personas. Desde Colonia Alberdi, Del Iguazú Infusiones deja hecha la invitación: tomar (y también cosechar) el té.




