Mientras se lleva adelante la 51° Reunión Ordinaria de la Comisión Sudamericana de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Cosalfa) en Bolivia, donde volverá a discutirse el rumbo de la región respecto de la vacunación contra aquella enfermedad que afecta a los bovinos (evento en el que Argentina parecería tener un lugar secundario), Bichos de Campo decidió abrir un debate entre las voces más autorizadas en el tema. ¿Está el país bien encaminado respecto al control de esta enfermedad? ¿Debemos seguir vacunando?
“Primero hay que decir que Argentina está hace muchos años libre de la enfermedad. Aunque haya un área libre con vacunación y otra libre sin vacunación, lo que eso finalmente significa es que no hay circulación del virus en el ambiente. Tampoco lo hay en Uruguay, en Paraguay, en Chile, ni en Bolivia, y Brasil asegura que sus pruebas los dejan en la misma situación”, señaló a este medio Juan Dotta, ex Director de Epidemiología de la Dirección Nacional de Sanidad Animal de Senasa, y posterior Coordinador de Ejecución Técnica de esa área.
“Sin embargo, creo que no hay que dejar de vacunar por ahora. El tema es que en Sudamérica hay un país con riesgo desconocido para la OMSA, que es Venezuela, que no manda informes de estudios serológicos si hay o no circulación viral. Y entre 2017 y 2018 hubo focos en Colombia, al límite con ese país. Mientras haya un país en el mundo con la enfermedad, ¿cuál es el sentido de no vacunar? Ya hace muchos años que se puede distinguir si los animales dan positivo por infección natural o si es por la vacunación. Aunque sea una vez al año se debe aplicar para tener una base inmunitaria”, consideró el veterinario a continuación.
Frente a esto, el especialista recordó que, a través de la Comisión Sudamericana Contra la Fiebre Aftosa, se encuentra vigente el Programa Hemisférico de Erradicación de la Fiebre Aftosa –del que Argentina interviene-, que en sus últimas etapas había establecido levantar la vacunación en 2026.
“Brasil y Bolivia se adelantaron a hacerlo. Acá muchos productores no querían, por lo que se había planificado una estrategia para disminuir la vacunación. Solamente se vacunaría dos veces al año a los terneros, y en el resto de los animales sería una vez. Eso estaba aprobado para iniciar este año, pero se prorrogó, lo que generó enojo en los ganaderos. Y fue con razón, porque se dejarían de vacunar unos cuantos millones de animales, lo que económicamente influye”, sostuvo Dotta.
Aquella modificación, según el especialista, no provocaría ningún riesgo en la cobertura inmunológica. De hecho, las dos campañas que se realizan en la actualidad (la de otoño y la de primavera) originalmente eran más.
“Los animales jóvenes necesitan de al menos dos vacunas seguidas cada seis meses para tener buena inmunidad. En una época eran cuatro. En su momento, cuando se hizo el plan, se agarraban los terneros, novillitos y vaquillonas, pero muchas veces es difícil diferenciarlos en la manga y quizás un novillo recibía más dosis. Eso encarecía mucho el trabajo. Finalmente se propuso dejar la vacunación de menores solo para terneros, que sí se vacunarán en dos épocas, y el resto de los animales una sola vez al año”, explicó.
Y agregó: “La vacuna de la calidad nuestra es muy buena. Un animal que recibe dos vacunaciones dentro de los seis meses, luego de la segunda dosis tiene inmunidad por un año o más incluso”.
-Hubo muchos debates en torno a la modificación de la vacuna para quitar la cepa del virus C. ¿Vio correcto ese cambio?– le preguntamos.
-La cepa C estaba sin circular aquí en Argentina hace ya 25 años. En el resto de la región tampoco estaba circulando, entonces los otros países la eliminaron mucho antes que nosotros. Y dentro de las reuniones de COSALFA y del Comité Veterinario Permanente, uno de los temas reiterativos que nos achacaban el resto de los colegas era que seguíamos con el virus C. Acá se dijo que Biogénesis y CDV son un monopolio, pero la calidad de la vacuna que tienen no la tiene otro laboratorio. De hecho son exportadores de ella. Respecto del intento por importar vacuna de Brasil, de un laboratorio que estaba cerrando y que tenía dosis sobrantes, nosotros tenemos una reglamentación que dice qué hay que hacer para probar una vacuna la primera vez. Había que respetar las normas. El riesgo de traer una vacuna con un virus mal activado es la reaparición de la enfermedad.
-El hecho de que Venezuela no informe a la OMSA su estatus, ¿no ocultar el hecho de que en ese país sí circule la cepa C?
-No se sabe. Lo que sí está comprobado es que los brotes en la frontera de Colombia fueron del virus O.
-Si decimos que no hay circulación viral en Argentina, ¿qué opinión le merece mantener la barrera sanitaria para dividir al país en dos áreas?
-Creo que no deberíamos diferencias en dos zonas diferentes, porque aunque una sea libre con vacunación y la otra sin ella, el virus no circula. Pero otro tema es el comercial. La producción de ganado al sur del Río Colorado es una producción cara, pero no tiene nada que ver con lo otro, porque al no haber circulación de virus en el norte, el virus no tendría que transmitirse por la carne con huesos, ni siquiera por animales vivos, aunque sean para faena o reproductores. Además existen elementos para hacer pruebas diagnósticas.
-¿Usted cree entonces que se podría levantar?
-Sabemos que en Argentina no circula el virus, sabemos que hay controles, sabemos que se hacen estudios a pesar de que se vacuna, y sabemos que la vacuna no transmite la enfermedad porque precisamente es una vacuna de calidad. Entonces, para mí, no tiene sentido lo que está haciendo la Patagonia. La resolución estuvo bien, fue consensuada con los frigoríficos, pero lo que no se discutió fue con los productores. Y esa es una cosa que habría que haberla hecho.
A continuación, Dotta aclaró: “La barrera patagónica no solo cumple el control respecto del ingreso de carne, sino que también es para productor frutícolas, porque hay plagas en el norte que no puede ir al sur y viceversa. La barrera tiene que seguir estando, pero tiene que cumplir la función que tiene que cumplir. Lo que no tiene que existir son limitaciones al ingreso de carne que pase por la barrera hacia el sur”.