Las guerras siempre implican intereses económicos. Y aunque todas las lupas apunten hacia el sector petrolero para definir posibles ganadores y perdedores del conflicto que ha estallado entre Estados Unidos e Irán, existe un negocio agropecuario que se vería sumamente afectado por este conflicto bélico en Medio Oriente.
A la distancia, nosotros los argentinos también la ligaremos, pues podrían complicarse la importación y encarecerse mucho más que ahora todos los productos que utilizan el pistacho entre sus ingredientes, en especial el curiosamente famoso chocolate Dubai. Es que ese fruto seco se ha vuelto una moda para muchos argentinos. Tanto que las compras al extranjero se han disparado en los últimos años, ya que la escasa oferta local es insuficiente para atender tanta demanda y además se exporta. El año pasado Argentina compró del extranjero unas 200 toneladas de pistacho, por hasta 20 mil dólares la tonelada.
¿Y adivinen qué? Pues sí: Estados Unidos e Irán son dos de los principales proveedores mundiales de ese fruto.
Según analistas que siguen de cerca ese negocio a nivel global, el conflicto bélico en Oriente Medio puede generar “tensiones significativas” en el comercio mundial de pistacho y reducir su disponibilidad, porque Irán es uno de los principales exportadores globales.
“La elevada dependencia exportadora de Irán sitúa al fruto seco en una posición especialmente sensible ante posibles disrupciones logísticas, financieras o comerciales derivadas del actual escenario geopolítico”, analizó la empresa Víridi Horizons, especializada en la producción y exportación del pistacho.

Estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) indican que Irán produjo en la campaña 2024/25 unas 225.000 toneladas de pistacho. Pero de ese volumen exportó el 94%, constituyéndose en el líder de ese negocio. La distribución geográfica de esas exportaciones, según datos del USDA, muestran una fuerte orientación hacia Asia: 19% se dirige al Extremo Oriente; 17% a India; un 18% a ex paíse soviéticos; un 11% a Oriente Medio y 6% a la Unión Europea.
Estados Unidos es, a su vez, el principal productor mundial de pistacho, con más de la mitad de la producción global, unas 712 mil toneladas. Irán queda segundo con las mencionadas 200 mil toneladas, mientras que Turquía (también ubicada en la zona de conflicto) aporta otras 120 mil toneladas. Recién después viene la Unión Europea (sobre todo por el aporte de España) con unas 40 mil toneladas.

En este contexto, “una eventual reducción temporal del flujo iraní -aunque sea por retrasos logísticos- podría provocar incrementos de precios y más competencia”, según el análisis de Víridi.
En el mercado internacional se suelen diferenciar tres grandes grupos según el origen de los pistachos. El pistacho Persa, el Californiano y el Mediterráneo. El pistacho Persa, donde se encuentra el origen ancestral de ese fruto seco, será lógicamente el más afectado por la guerra.
Como con el negocio petrolero, todo parece indicar que de estos ataques lanzados por el presidente Donald Trump -junto a sus socios de Israel- saldrá ganando el “Pistacho de California”. Este polo productivo surge cuando a fines del siglo 19, en Estados Unidos los pistachos se convirtieron en muy populares entre la población persa inmigrante.
La anterior campaña 2024/25 estuvo marcada, según informes del USDA sobre este sector, por récords en producción, exportaciones y demanda internacional de pistacho. Las cosechas alcanzaron 1,203,952 toneladas métricas (TM) con cáscara, la cifra más alta registrada en la historia. Este hito fue posible gracias a un ciclo de cosechas favorable en Turquía e Irán, justamente.
Este auge productivo se reflejó de inmediato en el comercio. Las exportaciones alcanzaron las 644 mil toneladas, otro récord, especialmente por “el fuerte impulso exportador de Irán y el mayor dinamismo de Turquía y Siria”, todos países que ahora estarán en duda por estar en epicentro del conflicto.
Mientras tanto, según una interesante nota del sitio Más Producción, Estados Unidos, el país atacante, enfrentó un año de baja producción alcanzando solo 498 mil toneladas. Aunque lideró la producción mundial en términos absolutos, la cifra quedó lejos del máximo alcanzado en en la campaña 2022/23, que fueron 675 mil toneladas.





