Asunción Pereyra Iraola, más conocida como Asunti, recibe a sus invitados en la hostería Ave María con la misma naturalidad con la que se abre la puerta de una casa familiar. No es un detalle menor que incluso miembros de la realeza hayan elegido esta estancia de Tandil para hospedarse en más de una oportunidad, atraídos por un servicio que busca hacer sentir al visitante como un rey, pero en un entorno de sencillez y calidez.
Durante una charla con el equipo de De Raiz, Asunti explicó que su sueño de ser hotelera nació cuando era chica y que, tras vivir muchos años en Tandil, pudo comprar este casco de estancia de 1962, obra del arquitecto Moret, para transformarlo en una hostería acogedora y llena de detalles caseros.
Mirá la entrevista:
La visita se dio en noviembre de 2025, en el marco de una recorrida por los jardines de la zona organizada por Entre Plantas Viajes de Mariela Schaer. El parque de la estancia es el gran protagonista de la experiencia, con un diseño que integra un jardín de flores dentro de un entorno arbolado imponente.
Durante la estadía se pudo apreciar cómo el paisaje está organizado en tres terrazas bien definidas por colores: una blanca, otra de azules y celestes, y una tercera de rojos y amarillos. Es un espacio pensado tanto para el disfrute visual como para la producción, ya que de allí salen las flores de corte que decoran cada rincón de la casa y los ejemplares de Acer Palmatum que ofrecen una sombra muy buscada por quienes se alojan en el lugar.

Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue la valoración que se le da al paso del tiempo en el predio. Al adquirir la propiedad, la dueña fue consciente de que no solo compraba una edificación de calidad, sino también años de crecimiento natural: eucaliptos de 130 años, pinos de 120 y araucarias de 60. Ese patrimonio forestal es el que enmarca una propuesta gastronómica basada estrictamente en la cocina de estación.
El equipo de De Raiz pudo comprobar la calidad de los platos elaborados con lo que la tierra ofrece en cada momento, siguiendo las tradiciones de las abuelas donde no existían los conservantes.

La producción de la hostería es un ciclo que empieza y termina en el mismo campo. Se utilizan pétalos de la falsa guayaba para endulzar ensaladas de frutas en febrero, se cosechan frambuesas por la mañana para hacer helados a la noche y se mantienen plantas de espárragos traídas originalmente de Francia por la suegra de la propietaria.
Además de la huerta, el lugar cuenta con lavandas que se destilan para elaborar productos propios y una variedad de frutos que se transforman en conservas y almíbares, como es el caso del saúco.

El mantenimiento de semejante estructura requiere de un equipo dedicado que incluye paisajistas y personal encargado de la quinta y el parque. Asunti participa activamente en las tareas de jardinería, ya que para ella el contacto directo con la tierra es fundamental.
La experiencia de alojarse en Ave María permitió entender que el éxito del proyecto radica en ese respeto por las raíces y en la atención personalizada. El viaje concluyó con la certeza de que este rincón tandilense logra combinar la historia de un casco tradicional con una producción actual, sustentable y profundamente ligada al ciclo de la naturaleza.





