A un año de que comenzara la emergencia hídrica en 9 de Julio, el epicentro de las inundaciones durante todo 2025, la foto ya no es la de los caminos pasados por agua, sino la de los problemas económicos. Y no sólo de los productores que no pudieron trabajar con normalidad, encararon la campaña gruesa a duras penas o tuvieron que sacar hacienda, sino también, y sobre todo, los del municipio.
Sin maquinaria propia, ni fondos para operar los equipos provinciales que aún trabajan allí, las obras terminan financiándose del bolsillo de los productores, en un esquema muy similar al de los consorcios camineros, pero, en cierta medida, “clandestino”, o al menos no oficializado.
Y mientras se pasa la gorra, en una carrera a contrarreloj para preparar los caminos de cara a la cosecha, del otro lado el debate por la Tasa Vial continúa vigente. Como el municipio no puede permitirse resignar fondos, desconoce una ordenanza del Concejo y vuelve a la carga para recuperar el año perdido.
“El problema es lo que quedó, y la realidad es tristísima”, reflexionó junto a Bichos de Campo Patricia Gorza, presidenta de la filial local de la Federación Agraria. Ya no ven agua por todos lados, pero sí su efecto: el parate en la actividad local, un sector agropecuario que espera poco de la actual campaña y un Estado quebrado que no sólo no cumple con lo mínimo, sino que sobrecarga las cuentas del productor.
El debate en torno a la Tasa de Conservación, Reparación y Mejorado de la Red Vial es ilustrativo. En diciembre, cuando se debatió el Presupuesto 2026, el municipio había solicitado un incremento del 50%, pero el Concejo Deliberante terminó aprobando sólo un 20% -lo relativo a la inflación-, junto a una ordenanza que buscaba aplicar a ese tributo el mismo criterio utilizado por Nación y Provincia en situaciones de emergencia.
La idea era sencilla, pero difícil de aceptar para las arcas locales: todo aquel productor alcanzado por la emergencia o desastre agropecuario, se vería exceptuado de su pago. “Pero al reglamentar la ordenanza, fueron en contra de su espíritu. Dejaron el beneficio sólo para la primera cuota y se lo quitaron a todos los que registraran deudas”, explicó Gorza.
Tras un año de emergencia hídrica, muy pocos productores no acumulaban deudas -por imposibilidad o por postura política- en la Tasa Vial, por lo que el beneficio se diluyó.

No está nunca de más recordarlo: una tasa municipal exige la contraprestación de un servicio, y la Tasa Vial, por ende, que se mantenga la red de caminos locales. Es una regla que difícilmente se cumple de forma estricta y, menos aún, con un Estado local atravesando dificultades económicas.
Eso hace que, mientras pagan ese tributo “por derecha” -y sin los beneficios que corresponderían- los productores deban también financiar obras “por izquierda”, con el propio equipo de trabajo de Vialidad Provincial, que se supone que el municipio debe financiar.
Son repuestos, un service, tubos, viáticos o combustible. Para cada obra, los vecinos se reúnen, confirman un consorcio caminero “ad hoc” y cada uno aporta lo que le corresponde. Con esos recursos, los productores se hacen cargo de lo que le corresponde al municipio y logran que el equipo de Vialidad Provincial -que tiene sus propios operarios y maquinarias- trabaje en las zonas clave.
En la localidad de Dudignac, por ejemplo, los productores aportaron 32 millones de pesos en concepto de viáticos y reparaciones, y la cooperativa unos 23 millones extra para cubrir el combustible. Por estas horas, se está armando la “vaquita” para reparar un camino troncal en otra zona.
“Es una locura, pero es eso o te quedas sin nada”, señaló un productor local, que sabe bien que, si lo que quieren es poder sacar su producción en algunas semanas, las obras deben hacerse como sea. Ya no queda agua en los caminos, pero sí grandes pozos que los tornan intransitables con apenas una lluvia pasajera, y que exigen trabajar a contrarreloj.
El acuerdo inicial, cuando se conformó una mesa de trabajo y el organismo provincial envió sus equipos y su gente, era que el municipio de 9 de Julio sólo debía cubrir gastos de reparaciones, viáticos y combustible. En los papeles, el acuerdo se mantiene inalterable, pero gran parte de los recursos, al menos en zonas específicas, los ponen los productores.
“El problema es que todo ese esfuerzo después no te lo reconoce nadie. No se puede pagar fortunas por izquierda, e impuestos por derecha”, señaló Gorza.
De la “ayuda” anunciada por Nación, cuando la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, desembarcó en la zona, ya no queda nada. Las maquinarias fueron retiradas, el dinero llegó tarde y no derramó demasiado; toda la responsabilidad recae nuevamente sobre el municipio.
En ese sentido, en un comunicado difundido días atrás, la filial local de la Federación Agraria denuncia que “el problema de los caminos rurales sigue abierto no solo por su deterioro físico sino por una cuestión más profunda: la falta de transparencia en el uso de los fondos públicos y la persistente negativa del municipio a rendir cuentas”.

Los registros de 2023, 2024 y del período en curso, explica la entidad, “muestran que no existe una situación de desfinanciamiento estructural”. Pero, aún así, sólo 2 de 11 motoniveladoras están en funcionamiento y tampoco se sabe a ciencia cierta cuánto se recauda anualmente por la Tasa Vial y cómo se ejecutan efectivamente esos recursos.
“Ahora que la necesidad es reconstruir los caminos, es totalmente precaria la situación”, explicó la dirigente local, que insiste sobre el “desguace del parque automotor” que atribuyen a la gestión anterior (2019-2023) y del que han exigido rendición de cuentas e informes sin ninguna respuesta.

“No puede ser que hayamos pasado del superávit a tener un municipio fundido, que hoy no puede tomar créditos, no puede comprar una máquina por leasing porque no le da la carpeta, y que paga los sueldos con descubierto todos los meses. Es una crisis económica severa”, señaló Gorza, quien lamenta que la falta de transparencia afecte particularmente a la producción, ya de por sí complicada.
Entretanto, los consorcios “blue” trabajan hasta donde dé el tiempo, o los presupuestos personales. Lo que se acabe primero, como si se tratase de una promoción bancaria.






