En los pasillos interminables de Agritechnica 2025, la feria de tecnología agropecuaria más grande del mundo que se realiza cada dos años en Hannover, Alemania, hubo una postal distinta para la Argentina. En uno de los 27 halls, que creció en tamaño y contenido, más de treinta empresas argentinas mostraron sus equipos, sus desarrollos y su capacidad industrial ante fabricantes, compradores y productores de todo el mundo.
“Es una participación histórica de la Argentina en Agritechnica”, definió Andrés Superbi, gerente de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), mientras caminaba entre tolvas, cabezales, sembradoras, embolsadoras y extractoras fabricadas en el interior del país.
“Tenemos un pabellón de unos 450 metros cuadrados, cuando hace dos años fueron 300. Hay más de 30 empresas, cuando la edición anterior llegamos a unas 20 y pico. Y lo más importante, tenemos ocho máquinas dentro del pabellón nacional, cuando históricamente teníamos entre cuatro y cinco. Ocho máquinas argentinas acá adentro de Agritechnica”, remarcó.
El número no es menor en una feria dominada por gigantes multinacionales y marcas globales. “Es un récord histórico”, insistió Superbi. “Fue una logística grandísima poder hacer el ingreso de esas máquinas. Tenemos tolvas, cabezales, embolsadoras, extractoras, dos sembradoras. Y dos cabezales enormes. Es un hito importante y estamos muy contentos desde la Agencia de poder apoyar y dar la plataforma a las empresas argentinas para que puedan mostrar sus productos al mundo”.
Detrás de esa foto hay un trabajo que, según explicó, no empezó este año ni se agota en una feria. “Lo venimos haciendo hace años y en esta gestión se intensificó y se puso mucho foco en la parte industrial”, señaló.
“Trabajamos con mucha anticipación, muy cerca de las empresas en el país, con inteligencia comercial, con reuniones de trabajo, con rondas de negocios. Es un trabajo que se hace a lo largo del año y con varios años de vínculo con el sector”, dijo a continuación.
Agritechnica no fue un hecho aislado. “El año anterior estuvimos en EIMA, en Bolonia. Este año también estuvimos en Bata Agro, en Bulgaria, y en Nampo, en Sudáfrica. Es decir, es una estrategia sostenida en distintos mercados”, detalló el funcionario, habituado a recorrer ferias de este estilo.
La pregunta inevitable, en ese contexto, es si hay interés real por los productos argentinos o si se trata solo de una vidriera. La respuesta de Superbi fue directa: “Hay interés por Argentina. Argentina está siendo muy visible. Está mostrándose con la tecnología que tiene y hoy está teniendo una política muy activa de promoción de exportaciones, no solo desde nuestro lado, desde la Agencia, sino desde las empresas. Las empresas dicen: ‘queremos ir al mundo, queremos mostrar nuestra tecnología y queremos llevar el producto’. Ese mix es muy bueno”.
Más allá del volumen de empresas o de máquinas, Superbi subrayó el valor estratégico de este tipo de participaciones. “Esto es un escalón más dentro de un camino bastante largo, que es el que nos beneficia a todos, que cada vez haya más empresas argentinas en estas ferias”, afirmó, indicando luego que “más allá de la gestión presidencial o industrial que haya, la idea es que esto tenga continuidad”.
De hecho, el horizonte ya está puesto en la próxima edición. “Mínimo, dentro de dos años vamos a estar con estos 450 metros”, adelantó. “En marzo, cuando se haga Expoagro, vamos a tener una reunión con los representantes de la DLG, que van a viajar a la Argentina, para ver si ese interés se puede acrecentar”.
Mirá la entrevista completa con Andrés Superbi:
El crecimiento también genera un efecto derrame dentro del propio pabellón. “Hubo empresas que estuvieron en ediciones anteriores dentro del pabellón nacional y que hoy ya se internacionalizaron y tienen participación individual. Probablemente alguna más haga ese camino de independizarse, crecer. Y también empresas que hoy no trajeron máquinas pueden decir ‘ahora es mi momento’. Nuestra idea es crecer, crecer y seguir apoyando”, sostuvo.
En un escenario dominado por grandes marcas globales, Superbi fue realista, pero a la vez optimista sobre el lugar que puede ocupar la industria argentina. “Obviamente no podemos competir contra los grandes gigantes multinacionales, pero sí hay interés por la innovación argentina”, dijo. “Las empresas que están acá exponen sus productos, pero también vienen sus equipos de tecnología y de diseño a ver tendencias. Argentina tiene la posibilidad de adaptar la maquinaria para nuestro país y también para lo que el mundo necesita”.
Entre halls cerrados, colectivos internos y dimensiones difíciles de imaginar desde el campo argentino, hubo también espacio para la comparación con las ferias locales. “Nuestras ferias, Expoagro y Agroactiva, son muy tradicionales, muy lindas, a cielo abierto”, comparó. “Esto es distinto: son 27 halls cerrados, es tan grande que hay colectivos que te llevan de un lado a otro. Pero lo nuestro tiene una dinámica particular, con la parte culinaria, la vida en las calles, ese toque tradicional que también nos hace distintos”.




