Las familias empresarias evolucionan y con ellas aparecen oportunidades de crecimiento. Los Martínez pueden dar testimonio de eso porque un evento organizado en el propio establecimiento terminó impulsado –sin proponérselo– una nueva unidad de negocios.
Esta historia comienza algunas décadas atrás cuando Darío Martínez y Marina Penna, luego de casarse muy jóvenes, comenzaron a hacerse cargo de un pequeño establecimiento agropecuario localizado en la zona cordobesa de Bajo Chico, ubicado entre Alta Gracia y Despeñaderos.
Los primeros años en el campo familiar fueron durísimos porque el negocio agrícola no dejaba renta alguna. Así que comenzaron a diversificarse por medio de la prestación de servicios agrícolas.
“Empezamos con una cosechadora Bernardin prestada a brindar servicios en Córdoba y la región de Chaco Santiagueño y con el tiempo nos pudimos comprar nuestra primera máquina”, recuerda Marina.
Mientras que Darío se encargaba de los fierros, Marina gestionaba la logística de la empresa contratista, además de ocuparse de las tareas agrícolas en el campo familiar. “Pasamos muchas Navidades trabajando en diferentes localidades como contratistas, a veces junto con los chicos pequeños, y en otras oportunidades separados”, relata en un artículo publicado en Contenidos CREA.
Con gran esfuerzo fueron construyendo una empresa que brinda servicios tanto agrícolas como de transporte de maquinaria agrícola, además de gestionar siembras conjuntas en campos alquilados y negocios ganaderos de oportunidad por medio de un corral de engorde presente en el establecimiento familiar.
Darío falleció siete años atrás y los cuatro hijos del matrimonio fueron desde entonces incorporándose a la empresa para convertirse en socios de su madre. Dos años atrás pasaron a integrar el CREA Laguna Larga (región Córdoba Norte) con el propósito de potenciar el proceso de profesionalización de la empresa familiar.
Cuando Joaquín, uno de los cuatro hijos de Darío y Marina, estaba coordinando su casamiento, surgió una propuesta ¿Por qué no organizarlo en el campo familiar? Las ventajas: se encuentra sobre la ruta a unos 25 minutos de la ciudad de Córdoba. Las desventajas: armar un evento para 180 personas en un entorno rural resulta por demás complejo.
La familia decidió asumir el desafío y finalmente organizó el casamiento en un lote de centeno sembrado –por el propio Joaquín– como cultivo de servicio, el cual, además de aportar un servicio agronómico, cumplió con creces su propósito al sumar un encargo también de orden social.
“Somos una familia que desde siempre nos gustó festejar y qué mejor que organizar el casamiento en el campo en el que se criaron y donde nosotros soñamos construir nuestro hogar”, comenta Marina.
La familia y amigos trabajaron contra reloj para armar un evento que, gracias al poder de las redes sociales, terminó siendo reproducido y compartido miles de veces.
“Jamás nos podríamos haber imaginado el enorme impacto que tuvo el evento en redes sociales. Mucha gente nos empezó a llamar porque quería organizar eventos en el lote con centeno, pero tuvimos que explicar que ese cultivo no está disponible durante todo el año”, indica.
Sin quererlo, habían descubierto una demanda espontánea de un nuevo servicio: eventos en el campo con cultivos de estación. Malen Martínez comenzó entonces a encargarse de la nueva unidad de negocios de la empresa familiar, que desde entonces recibe a diferentes perfiles de clientes.
“Los eventos actualmente se están realizando en un lote de tres hectáreas sembrado con girasol, soja y centeno guacho. Si bien en términos agronómicos es una mezcla extraña, para eventos genera un entorno muy agradable”, apunta Marina.
Toda empresa gestiona un patrimonio neto (activos y pasivos), mientras que una familia gestiona un patrimonio emocional y vincular, que puede crecer o decrecer de igual modo que los activos y pasivos de la empresa, con implicancias tanto económicas como afectivas.
“El hecho de formar parte de la red CREA fue una bendición porque nos ayudó a profesionalizar nuestra empresa familiar y diferenciar los roles familiares de los empresariales, para lo cual armamos un protocolo familiar”, remarca Marina.
“Toda empresa tiene, por supuesto, que ser rentable, pero una empresa está incompleta si todos sus integrantes no evolucionan como profesionales y personas; en ese sentido, formar parte de la red CREA resulta esencial para poner en acción el lema de nuestra familia: sembramos vida”, resume.








