Hace tiempo que el nombre de Eduardo Bieler circula en voz baja —y cada vez menos baja— dentro del agro argentino. Su historia ya fue contada, discutida y tomada como bandera por entidades ruralistas. Pero ahora, con el avance judicial y el embargo de sus bienes, el caso dejó de ser apenas una polémica administrativa para convertirse en un conflicto abierto, con derivaciones económicas concretas y un reclamo institucional que escala sobre el gobierno de Santa Fe.
Bieler es un pequeño productor del paraje La Concordia, a seis kilómetros de Vera. Tiene 179 hectáreas en una zona de monte duro, donde la ganadería extensiva apenas cierra con manejos finos. “Allá son montes, son cañadones, tierra blanca, con salitre. Es imposible”, describe. En ese contexto, en 2020 hizo lo que —según su propio relato— hacen todos, y no es ni más ni menos que limpieza de renoval en los bordes del campo, sobre el alambrado.
“No hicimos desmonte. Hicimos limpieza de renuevo, con una motoguadaña, dejando los árboles grandes. No aplicamos químicos ni entramos con maquinaria pesada”, explicó. El trabajo fue puntual: una franja de unos diez metros de ancho a lo largo de 1.200 metros lineales. Una picada para permitir el acceso de los animales al agua y mejorar la entrada de luz para el pasto.
El problema, según reconstruye Bieler, empezó con una lectura distinta desde el Estado. “Me llega una notificación por infracción a la Ley de Bosques. Hicimos el descargo, explicando que no hubo daño. Reconocimos que no pedimos permiso, porque entendimos que no era necesario”, contó. El trámite siguió su curso y en 2021 llegó la resolución: una multa equivalente a 900 sueldos.
“En ese momento era el doble del valor de mi campo”, dijo. Con el paso del tiempo y la actualización de los montos, la cifra escaló: el año pasado el monto reclamado rondaba los 379 millones de pesos más recargos, lo que elevó la cuenta a unos 455 millones. “Sigue siendo más del doble del valor del campo”, aseguró.
El argumento oficial es que Bieler no pidió autorización para intervenir sobre bosque nativo. Pero el productor cuestiona la calificación técnica del hecho. “Ellos dicen que hice desmonte. Para mí, se equivocaron al interpretar la imagen satelital. Ven una cañada natural limpia entre el monte y creen que es desmonte”, sostuvo. Y agregó: “El que no conoce la zona ve monte, limpio y monte, y supone daño. Pero lo que hay ahí es una cañada”.
Ese punto —la interpretación de la intervención— es central en la discusión. En el terreno, Bieler habla de “picadas insignificantes” dentro de un monte continuo. En los papeles, la infracción se encuadró como desmonte ilegal, una figura que dispara sanciones mucho más severas dentro del marco de la ley.
Durante años, el productor optó por una estrategia silenciosa. “Estuve cinco años sin decir nada, peleándola con recursos y descargos”, relató. Pero el caso empezó a tomar estado público cuando intervino el Foro de Seguridad Rural, y luego escaló con pronunciamientos de Carsfe y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que incluso pidieron formalmente al gobernador Maximiliano Pullaro la revisión de la sanción.
Mirá la entrevista completa con Eduardo Bieler:
El respaldo institucional no es menor. Según Bieler, no se trata solo de su situación individual, sino de un precedente. “No era reincidente, era la primera vez. Todos coinciden en que tenía que haber sido un apercibimiento, no una multa de este tamaño”, afirmó.
Mientras tanto, la situación patrimonial avanzó. “El año pasado me embargaron el campo”, contó. Y la ejecución no se limita a la tierra: “Van por todo. El campo, la camioneta, el tractor, los animales, el otro campito, mi casa”. La descripción es directa y sin matices: “Tengo que entregar todo y ponerme a trabajar de peón para pagar la multa”.
Con el expediente en la Justicia y los reclamos administrativos agotados, la expectativa está puesta en una decisión política. “Quiero confiar en que el gobierno revea el caso. No lo pide solo Eduardo Bieler, lo piden Carsfe, CRA y muchas rurales. Es una oportunidad para corregir un error”, planteó.





