Mensualmente le corresponde a la secretaría de Energía, que pertenece a la órbita del ministerio de Economía, fijar y publicar los precios de los biocombustibles. Así lo establece el marco regulatorio que rige al sector y es, de hecho, el foco de conflicto que hace meses tienen con el gobierno los fabricantes, que denuncian que se produce por debajo de los costos y que el precio del bioetanol y el biodiésel están “pisados” desde hace más de un año.
La última actualización, publicada hoy en el Boletín Oficial, establece que la tonelada de biodiésel tendrá un precio mínimo de 1.797.881 pesos, mientras que el bioetanol se venderá a 894,94 pesos por litro para el caso del maíz y 976,4 pesos para el que está elaborado a base de caña de azúcar.
Sin embargo, la actualización mensual, la primera del 2026, trae una buena nueva para el sector, que es que se incrementa el porcentaje de corte obligatorio para el biodiésel, luego de haberse disminuido en el mes de noviembre. En este caso, vuelve a ser del 7,5% para cualquier diésel o gasoil oil.
Respecto a diciembre, el biodiésel incrementó su precio en apenas un 1,28%, con un salto de 22.651 pesos por tonelada. Para el bioetanol, el aumento fue del 1,30% en ambos casos.
En los considerandos de la resolución 612/2025, publicada hoy en el Boletín Oficial, la secretaría de Energía argumenta que la metodología para fijar los precios tiene como objetivo “garantizar una rentabilidad determinada, considerando los costos de elaboración, transporte y el precio para el producto puesto en su planta de producción”
En ese punto no están de acuerdo las cámaras sectoriales -CASFER, CEPREB y CAPBA-, que reclaman desde hace meses que los bajos precios en comparación con los costos operativos desincentivan la producción y dificultan la viabilidad de la actividad, que precisamente se destaca por darle un valor agregado a la producción agropecuaria nacional.
No obstante, como los biocombustibles están destinados a la mezcla obligatoria con los combustibles fósiles, la preocupación de la autoridad de aplicación es el impacto que tiene todo incremento en el precio de ese insumo para un consumidor directo. A fin de cuentas, el precio de las naftas y el gasoil determina luego el costo de muchos otros servicios.
Atenta a lo que sucede en el pico del surtidor, generalmente la secretaría de energía guarda mucho recelo para la fijación mensual de los precios de biodiésel y bioetanol, y se reserva incluso la potestad de variar el porcentaje de corte cuando lo cree necesario.
El último cambio había sido en el mes de noviembre, cuando se había fijado en un 7% obligatorio para el biodiésel -un 0,5% menos que antes-. La razón esgrimida en ese entonces era que la evolución que había mostrado el precio del aceite de soja -principal insumo del biodiésel- iba a repercutir en los precios del combustible para los consumidores. Con esta última actualización, que regirá para el mes de enero, volverá a restablecerse el corte mínimo del 7,5%.




