Buena noticia: Argentina tiene una ventaja enorme al ser un país libre de riesgos bélicos. No tan buena noticia: Argentina es un origen poco confiable porque los gobiernos tienden a cambiar las reglas de juego de manera imprevista y eso puede alterar o paralizar la factibilidad exportadora.
La suspensión del servicio de practicaje –sin la cual los buques no pueden maniobrar para ingresar o egresar de los puertos– provocó desde el pasado fin de semana una virtual paralización de las operaciones tanto en los puertos del Gran Rosario como en los del sur bonaerense.
El problema, desatado por un decreto oficial, finalmente fue solucionado en la tarde de este martes cuando el gobierno de Javier Milei decidió dar marcha atrás con la medida que cambió de manera inconsulta las condiciones de trabajo de los prácticos.
Ante la incertidumbre generada por la avanzada oficial, las agroexportadoras suspendieron la registración de embarques. Ayer lunes apenas de inscribieron 12.432 toneladas de Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE), mientras que este martes se declararon 38.786 toneladas.
Se trata de volúmenes irrisorios para las necesidades de exportación de la Argentina, que en la presente campaña logró abultadas ofertas exportables de cereales.
Si bien el contexto internacional está atravesando una fase de turbulencia financiera que afecta los precios de los commodities, muchas naciones importadoras están buscando de manera activa proveedores alternativos ante la posibilidad de que gran parte de la oferta de cereales y aceite de girasol no pueda ser exportada por el “apagón logístico” que se está registrando en la zona del Mar Negro a causa del recrudecimiento de la guerra ruso-ucraniana.





