Metalfor, una de las empresas tradicionales de la maquinaria agrícola argentina, solicitó oficialmente la apertura de su concurso preventivo ante los tribunales de Marcos Juárez, Córdoba. La decisión llega en medio de una delicada situación financiera, con una deuda bancaria que asciende a $49.529 millones y un volumen de cheques rechazados que supera los $9.499 millones.
De acuerdo con los registros disponibles, la compañía acumula 1.178 cheques rechazados. A eso se suma un endeudamiento bancario donde $34.255 millones corresponden a obligaciones calificadas en situación 3 y 4, categorías que reflejan distintos grados de irregularidad en el cumplimiento de los compromisos financieros.
La presentación judicial fue confirmada este martes 3 de noviembre mediante un comunicado oficial de la propia compañía. Allí, Metalfor explicó que la decisión busca “proteger la continuidad de la compañía, ordenar sus obligaciones dentro del marco previsto por la ley y evitar que acciones individuales continúen afectando el patrimonio y la capacidad operativa”.

La empresa sostuvo que el concurso preventivo es una herramienta para preservar la continuidad de sus actividades y generar condiciones que permitan recuperar la sostenibilidad económica. En ese sentido, remarcó que sigue en funcionamiento y que no tiene previsto interrumpir sus operaciones.
“La producción, las entregas, el abastecimiento de repuestos, el servicio técnico y nuestra red comercial continúan formando parte central de nuestro plan de continuidad”, indicó la firma en el comunicado.
Metalfor también buscó llevar tranquilidad a sus clientes y proveedores, al señalar que continúa produciendo, vendiendo y entregando equipos. La intención es que el proceso concursal permita ordenar el pasivo y evitar que los reclamos individuales de los acreedores terminen comprometiendo todavía más el funcionamiento de la compañía.
La firma cordobesa tiene más de cinco décadas de trayectoria en la fabricación de maquinaria agrícola, con especial presencia en el segmento de pulverizadoras y otros equipos para el campo. En su comunicado, apeló precisamente a esa historia, a su ingeniería propia, a su red nacional de comercialización y servicio y a su cartera de clientes como activos para intentar atravesar la crisis.
“El desafío es importante, pero también lo es nuestra decisión de continuar”, expresó Metalfor al anunciar el inicio de esta nueva etapa.
El concurso preventivo abre ahora un proceso judicial en el que la empresa deberá presentar y negociar una propuesta para reestructurar sus compromisos con los acreedores, bajo las condiciones y plazos que establece la legislación vigente. Mientras tanto, la continuidad productiva será uno de los principales desafíos para una compañía que forma parte del entramado industrial de maquinaria agrícola de Córdoba.
En diciembre de 2025, con el Gobierno nacional ya decidido a flexibilizar el régimen de importación de bienes usados, incluida la maquinaria agrícola, Metalfor le informó a la CNV que había solicitado un crédito de hasta 50 millones de dólares a la U.S. International Development Finance Corporation, una agencia estatal de Estados Unidos. El destino declarado era fortalecer su capacidad industrial para inspeccionar, adaptar, reacondicionar y poner en condiciones operativas equipos usados. No se trataba de capital de trabajo genérico sino de financiamiento atado al negocio que se abre con la apertura.
El decreto que simplificó los trámites para importar estos equipos fue defendido por el Gobierno como una forma de bajar los costos de capital, facilitar el acceso de productores y contratistas, y generar más competencia en un mercado con precios de equipos nuevos muy altos. Del otro lado, cámaras empresarias, sindicatos y fabricantes advirtieron sobre el ingreso de maquinaria obsoleta, el desplazamiento de producción nacional y la pérdida de empleo industrial, además de las dudas sobre seguridad, trazabilidad y servicio posventa.
Metalfor, fundada en 1974 como Metalurgia Fortín y líder en pulverizadoras, también fabrica cosechadoras y fertilizadoras, por lo que su postura funciona como termómetro de cómo impacta la medida en la industria local.
La situación de Metalfor se suma a una sucesión de dificultades que atraviesa la industria nacional de maquinaria agrícola y que ya tiene otros nombres propios. En Pauny, la fábrica de tractores de Las Varillas, Córdoba, la crisis financiera se trasladó directamente a los trabajadores. La empresa acumula deudas bancarias por más de $30.800 millones y cheques rechazados por más de $1.000 millones, mientras sus 450 operarios reclaman el pago de tres quincenas atrasadas y la regularización de aportes sociales. Debido a esto, los trabajadores mantienen la fábrica tomada a la espera de soluciones.
Otro caso que expone las dificultades del entramado industrial es el de Plantium, la firma de tecnología para el agro radicada en Villa Constitución, Santa Fe. La compañía cerró temporalmente su planta y despidió a más de 100 trabajadores, en medio de una crisis financiera que también golpea a Gentec, otra empresa del mismo grupo empresario.
Su titular, Jorge Gentili, reconoció que la caída de la demanda, los problemas de cobranza y la competencia de equipos importados desde China terminaron por volver inviable la estructura que sostenían. Entre los clientes de Gentec figuraban precisamente Metalfor y Pauny, dos fabricantes que también atraviesan dificultades financieras.
También Vassalli, la histórica fabricante de cosechadoras de Firmat, Santa Fe, viene de atravesar una crisis profunda, con meses de paralización, salarios adeudados y conflictos con sus trabajadores. La empresa cambió de manos a fines de agosto, mediante una operación por un valor simbólico de un dólar y con el compromiso de que los nuevos propietarios asumieran sus pasivos y buscaran reactivar la producción. En octubre, la compañía había comenzado a mostrar algunas señales de recuperación, con la fabricación de equipos, la recuperación de proveedores y la ampliación de jornadas para parte del personal. Sin embargo, el antecedente vuelve a mostrar la fragilidad de una industria que acumula problemas financieros, comerciales y productivos.
La crisis de la industria nacional no se explica solamente por los problemas financieros ni por la acumulación de salarios impagos. Detrás del deterioro aparece una combinación de factores que fueron debilitando la posición de la empresa en el mercado de maquinaria agrícola. Uno de los más importantes fue el avance de los equipos importados, especialmente los de origen chino, que comenzaron a competir con precios muy inferiores a los de los fabricantes tradicionales. La apertura comercial y la llegada de nuevos jugadores encontraron a la industria nacional en una posición cada vez más difícil para defender sus ventas.




