Probablemente confunda con su muy bien forjado acento argentino, pero su nombre y apellido lo delatan. Eric de Badts es un cartógrafo belga que hace 20 años vive en el país y se especializa en el diseño de mapas con drones. Orgulloso de vestir la celeste y blanca hace tanto tiempo, acaba de lanzar su propia aeronave 100% nacional, un desarrollo que dice estar listo para competir con cualquier tecnología de punta que traiga el Primer Mundo.
Tiene forma de avión, pero vuela como un dron. Su autonomía excede ampliamente a lo que hay en el mercado y está pensado para fuerzas de seguridad, petroleras y, por supuesto, el sector agropecuario. En diálogo con Bichos de Campo, de Badts describió de qué se trata el vehículo “apto para Argentina” que acaba de presentar en el Congreso Internacional de Drones celebrado en Tucumán.

Fundada en 2009, Milano es una firma dedicada casi exclusivamente al desarrollo de software y hardware para el mapeo con drones, hoy por hoy la herramienta principal para la cartografía. Pero su larga experiencia en el país le demostró al fundador que podían ir un poco más allá en sus expectativas.
“En Argentina hay una necesidad de contar con vehículos que puedan llevar a cabo relevamientos grandes y que además tengan soporte y desarrollo local. Y eso fue lo que hicimos”, señaló de Badts respecto a Milano ISR, un dron 100% argentino, desde su fuselaje hasta el software, y pensado para las necesidades de vastos sectores.
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Como principal diferencial, el desarrollo ofrece mucha más autonomía -de aproximadamente una hora y media de vuelo ininterrumpida- y, por ende, mayor cobertura. Según explicó el cartógrafo, la aeronave puede cubrir unas 500 hectáreas con sólo una batería, y está pensada para portar cámaras de mapeo, monitoreo o multiespectrales. En ese caso, a diferencia de otros drones agrícolas, no transporta cargas, ni siembra, fertiliza o pulveriza.
También es muy distinto en su diseño, ya que luce como un avión a escala. Técnicamente, se trata de un sistema aéreo VTOL, cuya sigla -”Vertical Take-Off and Landing”- da cuenta de su característica diferencial: despega y aterriza verticalmente, y, cuando llega a los diez metros, vuela como cualquier otro avión.
Pensado para trabajar en zonas complicadas, donde un dron convencional puede tener dificultades, esta aeronave requiere de poco espacio para volar. Eso se lo permite su sistema de tres hélices, que se rotan para trabajar tanto vertical como horizontalmente.
“Las alas en este caso sirven para que el avión vuele mucho tiempo con muy bajo gasto energético. Volamos mucho más rápido y mucho más tiempo; esas son las dos claves para cubrir áreas grandes, lo que es un mercado latente acá en Argentina”, destacó de Badts.
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Además de su llamativo diseño exterior, muy diferente a la oferta que hay en el mercado de drones, lo más destaco de este este avión en realidad no se ve.
“Somos una de las únicas empresas en el mundo que ofrece el dron con el software para planificar la misión, armar los mapas, gestionarlos y sacar resultados. Todo bajo el mismo paraguas”, explicó el especialista belga.
El diseño de la aeronave demandó dos años de trabajo, y el del software uno completo. Luego de iterar entre prototipos y probar las funcionalidades, finalmente aprovecharon el Congreso Internacional de Drones para lanzarlo oficialmente al mercado y competir con algunos de los desarrollos similares que hoy se importan.
“Tenemos muchísimo orgullo de presentar este desarrollo 100% nacional que está a nivel internacional. Estamos listos para competir con cualquier otro fabricante de Europa, China o Estados Unidos porque confiamos en la calidad de este producto”, destacó el fundador el Milano, que siente y vive como argentino este hito.

Además del agro, donde promete poder mapear o registrar con cámaras multiespectrales amplias extensiones, el Milano ISR también está pensado para insertarse en otros sectores clave.
Uno de ellos es el de las fuerzas de seguridad, que de hecho ya utilizan en todo el mundo este tipo de tecnología para la prevención de delitos. Aquí, el ex ministro bonaerense Sergio Berni había impulsado su implementación para el ámbito rural, un proyecto del que se difundieron algunos resultados semanas atrás.
El sector petrolero, uno de los más dinámicos actualmente, también demanda aeronaves de este tenor para el seguimiento de ductos y líneas de alta tensión, una actividad que también requiere de mucho tiempo de vuelo y autonomía. Pero de Badts abre aún más el abanico e imagina la posibilidad de que incluso grandes ciudades empiecen a ser mapeadas con su aeronave, sin depender de tecnología foránea ni de sistemas externos. Todo 100% argentino, y de la mano de un especialista que también se siente parte del país.




