Más que plantear soluciones para el sector, la reunión que esta semana tuvo lugar en la sede del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM), en la que se reunieron delegados nacionales y miembros de su Directorio, parece haber generado más turbulencia entre los yerbateros misioneros.
Lejos de sentarse a discutir sobre el bajo precio de la hoja verde pagado al productor, algo por lo que los productores reclaman desde hace ya dos años, las autoridades que arribaron desde Buenos Aires lo hicieron con una propuesta de modernización del Instituto bajo el brazo, que pretende tocar uno de los temas más sensibles: el de la fiscalización.
“Plantearon que no haya más controles intermedios, sino que el control del paquete quede sujeto a góndola”, dijo Ricardo Maciel, representante de la provincia en el Directorio del INYM, a la prensa tras salir del encuentro.
Entre esos controles, explicó, se encuentran los enfocados a la calidad del producto, a las condiciones en que ingresa la materia prima al secadero y a su inocuidad de cara a los consumidores.
“Implicaría dar el casi golpe final a lo que fue la razón de creación del INYM”, sostuvo luego el misionero en una charla más extensa con el medio Noticias del 6.
Contactado por Bichos de Campo, Roberto Ferreyra, director por la Producción en el INYM y otro de los asistentes al encuentro, profundizó sobre la propuesta recibida.
“Lo que buscan es que el Instituto haga un reordenamiento normativo. Uno de los puntos más sensibles que proponen es el de quitar el control intermedio. Por ley, el INYM puede hacer controles hasta la etapa de la yerba canchada, es decir que cuida todo el proceso, que ayuda, que asesora. Ahora solo se harían controles en góndola a través de Senasa”, dijo.
Y añadió: “Nosotros preguntamos un poco más y nos dijeron que en verdad ellos no harán ese control. Que lo tiene que hacer la provincia con el organismo de control sanitario. Entonces no queda claro. Casualmente el INYM no puede controlar en góndola, por lo que se tendría que hacer a través de un convenio con un tercero”.
Ferreyra aseguró que en el sector no están en contra de fiscalizar lo que llega a góndola, pero que revisar lo que ocurre en las etapas previas es igual de importante.
“Solamente el control en góndola no alcanza y ni siquiera es una facultad por ley del instituto. Entonces es necesario seguir controlando todo y mejorar los controles en góndola. No es que estamos en contra de eso, pero una cosa no quita la otra y hay que trabajar con responsabilidad”, afirmó.
Ya a finales de 2025, a través de la resolución 146/2025, la actual conducción del INYM resolvió derogar normativas tendientes a asegurar la competitividad, los controles y la transparencia de la cadena.
La normativa 15/2003, en particular, era la que detallaba las conductas violatorias dentro del sector yerbatero, con el objetivo principal de resguardar la calidad del producto. La misma establecía, por ejemplo, la prohibición de superar un 35% de contenido de palo y polvo. Si bien eso continúa, por el momento, incluido en el Código Alimentario Argentino (CAA), el INYM perdió su poder para actuar en casos de incumplimiento.
En enero de este año se dio una segunda avanzada, a través de la resolución 2/2026, esta vez para eliminar estrictos controles como el tamaño del palo, la prohibición de molerlo, el zarandeo forzoso o el uso de mallas.
La propuesta acercada desde la Nación deberá ser analizada y votada por el actual Directorio, conformado por 3 representantes de la producción, 2 de las cooperativas, 2 de la industria, 1 de los secaderos, 1 de los trabajadores rurales, 2 por los gobiernos de Misiones y Corrientes y 1 por el Ejecutivo nacional.




