En 2024, Bichos de Campo relataba con cierta sorpresa una noticia que llegaba desde la localidad paraguaya de Itapúa, al frente de Misiones. Unas 200 hectáreas productivas habían cambiado fuertemente su paisaje, pasando de tener yerbales a plantas de soja. La razón era una bien conocida en este lado del río Paraná: el Estado no arbitraba los precios de esa materia prima y los costos de muchas familias dejaron de cerrar. Y el poroto, aunque tenía precios bajos, ofrecía un pago seguro.
Nada cambió en 2025. De hecho, y tal como sucedió varias veces aquí, los productores paraguayos comenzaron a organizar movilizaciones, preocupados por la suba de precios de los alimentos y el combustible.
Ya en el último tramo del 2026, el sector yerbatero de Paraguay acusa una crisis tan profunda como la de sus pares argentinos, aunque con un agravante particular: allí señalan que cerca del 45% de los productores estaría erradicando sus plantaciones.
En charla con el medio misionero El Territorio, el presidente de Productores Yerbateros del Nordeste de Itapúa, Felipe Ojeda, señaló que este año tampoco se logró establecer un precio mínimo que permita afrontar los costos de la cosecha.
“Acá se está empeorando, ya ni precio se fijó este año. Se luchó mucho pero no se consiguió nada. Reclamamos a los secaderistas, pero no respetaron nuestra idea, que era que el flete y la tarefa se cubrieran con 500 guaraníes por kilo. Pero esto no se respetó”, explicó.
A pesar de las reuniones mantenidas entre los industriales y los productores, la cosecha comenzó sin un precio acordado.
“Hay un presidente de los productores a nivel nacional. Nos reunimos con los industriales, ellos querían hacer un relevamiento, pero después empezó la cosecha sin precio. Lo que fijó el precio fue la Cooperativa Colonias Unidas, que fijó 1.500 guaraníes puesto en secadero (unos 428 pesos sin incluir costo de flete y tarefa). Y ya cerraron el 20 de agosto”, indicó a ese medio, y añadió: “hoy al productor le están quedando unos 300 guaraníes (unos 85 pesos)”.
Y tal como ocurre en este lado de la frontera, algunos productores terminaron por entregar su producción sin conocer cuánto recibirán por ella.
“La yerba va a quedar en las chacras. Ya hay secaderos que están cerrados, va a quedar un 30% en la chacra y lo que cosecharon lo regalaron. Algunos le dieron su yerba sin precio a los secaderistas para que después le paguen”, lamentó Ojeda.
Frente a esto, el dirigente rural apuntó contra las autoridades de ese país y cuestionó la ausencia de políticas específicas para el sector.
“El precio no da para aguantar, es muy bajo. No hay apoyo para los yerbateros por parte del Gobierno. Tuvimos muchas reuniones, pero no hubo caso. La yerba ya se echó muchas plantas, yerba vieja y yerba nueva”, sostuvo.





