La nuez Pecán (Carya illinoinensis) mantiene su protagonismo dentro de las producciones jóvenes y dinámicas de Argentina. Hablamos de un fruto seco que es demandado mundialmente por sus propiedades nutricionales, lo que sostiene hacia lo alto su valor comercial.
México y Estados Unidos lideran las exportaciones de pecán. Juntos explican casi el 90% del movimiento internacional de esta nuez (con y sin cáscara) hacia los demás continentes. Ahí entra Argentina que, junto a algunos países del hemisferio Sur, como Brasil, Uruguay, Australia y Sudáfrica, vienen mostrando una creciente participación comercial, mayor superficie implantada y desarrollo de capacidades internas. Estos países del sur aprovechan la contraestación que se tiene con el hemisferio norte, para fortalecer su oferta comercial.

Localmente se estima una producción de 3 mil toneladas. De ese volumen se destinan 2 mil a la exportación y mil se orientan al mercado interno. Recientemente, Argentina logró comercializar su primera remesa hacia China, generando nuevas expectativas para el sector pecanero.
Se calcula que existen 12 mil hectáreas implantadas en Argentina. En nuestro país se promovió la implantación de pecán a principios de los 2000, a través del Proyecto INTA PROPecán, que introdujo variedades provenientes de Estados Unidos, de gran adaptabilidad a diversos climas y suelos.
Entre Ríos y Buenos Aires mantienen el liderazgo productivo interno, pero, en la actualidad, surgen nuevos territorios, como las provincias del NOA, de creciente relevancia productiva. En esta región, Catamarca y Tucumán, lideran en cuanto a la superficie implantada, superando las mil hectáreas entre ambas.

Para conocer sobre este crecimiento productivo de las provincias del NOA, Bichos de Campo entrevistó al investigador del INTA Catamarca, Eber Delgado, quien dedica esfuerzos en comprender la ecofisiología y la adaptación de las especies frutales a diferentes condiciones ambientales. Al presentarse, Eber adelanta que “soy parte de un gran equipo donde cada uno trabaja en diversos temas, todos articulados para mejorar la producción del pecán, como la sanidad, cosecha, poscosecha, manejo, análisis de laboratorio, entre otros aspectos importantes de la producción”.
“A mí me interesó, especialmente, entender cómo responde la nuez pecán a las condiciones ambientales de Catamarca, que son muy particulares por la temperatura, la disponibilidad de agua y la diversidad de ambientes”, comienza explicando.
Se estima que Catamarca tiene alrededor de 570 hectáreas implantadas con pecán, lo que la posiciona como la provincia con mayor superficie de la región del NOA. “Pero hay un dato que me parece particularmente importante”, aclara Delgado, “no toda esa superficie está todavía en plena producción. Hay una proporción importante de montes jóvenes que todavía están desarrollándose. Por lo tanto, en los próximos años la producción puede crecer significativamente, incluso sin que necesariamente haya un aumento muy grande de la superficie. Simplemente porque esas plantaciones van a entrar progresivamente en producción”.

Este investigador explica que el crecimiento responde a varios factores: La demanda sostenida de la nuez y las nuevas oportunidades comerciales internas y externas, y que en Catamarca se presentan ambientes que pueden ser favorables para el cultivo, particularmente porque son zonas cálidas y baja humedad relativa.
Pero alerta diciendo que “estas condiciones favorables van a ser, siempre y cuando exista disponibilidad de agua para riego, se haga una adecuada selección de cultivares y, sobre todo, del manejo del monte de pecán”.
“También es muy importante el proceso de profesionalización de la actividad, la incorporación del riego presurizado, la fertiirrigación, la mecanización y tecnología de cosecha y poscosecha. El crecimiento es el resultado de una combinación entre la oportunidad comercial, las condiciones ambientales, y una progresiva incorporación de conocimiento y, sobre todo, de tecnología”, sostiene Eber Delgado.

En Catamarca no existe una única forma en la que se está expandiendo el pecan. Por un lado, existen casos donde se adquirieron fincas que anteriormente estaban destinadas a otros cultivos, como la jojoba o el olivo. “En esas situaciones hay una ventaja importante, porque los campos ya contaban con inversiones en infraestructura, como ser caminos, desmontes, tendidos eléctricos, pozos de agua y sus sistemas de riego”.
También hay productores y empresas que tienen una actividad agrícola, particularmente vinculada al olivo, y que decidieron destinar una parte de su establecimiento al pecán. “En esos casos, más que un reemplazo, estamos hablando de una estrategia de diversificación productiva. Por último, otros producen en nuevas superficies”, contextualiza, mostrando que no existe un único modelo de expansión del pecan en Catamarca, ni de tipo de productor.

Eber hace hincapié en todo el entramado técnico y productivo que está detrás de este crecimiento catamarqueño. “Alrededor de los productores existe toda una serie de actores que también son fundamentales para el desarrollo de la actividad. Hablamos de técnicos y asesores, viveristas, empresas vinculadas al riego, a la maquinaria, y también investigadores y universidades que generan información local para cada situación del país”.
Pero también “están las organizaciones del sector, como la Cámara Argentina de Productores de pecán (CAPPECÁN) y el Clúster de Pecán, que son los espacios en los que se generan encuentros y articulaciones entre los productores y todos los actores de la cadena”.
Como reflejo de lo que expresa Delgado, instituciones como INTA, EMBRAPA (Brasil) e INIA (Uruguay), con el apoyo de estas organizaciones locales, organizan el IV Simposio Sudamericano del Pecán y la Convención Anual de CAPPecan, el 28, 29 y 30 de octubre, en Tucumán y Catamarca. La elección de estas provincias responde al protagonismo que vienen alcanzando, en estos últimos años.
Como conocedor del sector, Eber esboza que “la diversidad de actores y de escalas plantea un desafío, ya que necesitamos que exista una articulación cada vez mayor entre el sector productivo, las organizaciones, las empresas y las instituciones de investigación, para que el conocimiento que se genera pueda transformarse en herramientas concretas para el productor. Eso busca este nuevo simposio. Estos tipos de espacios son fundamentales porque permiten compartir experiencias, identificar problemas comunes y acercar el conocimiento científico a las necesidades concretas del sector pecanero”, explica.

Según expone este joven investigador del INTA, uno de los principales desafíos es acompañar el crecimiento de la superficie implantada con el desarrollo de toda la cadena productiva. “Hasta ahora, una parte importante del esfuerzo estuvo puesta en implantar y manejar los montes, pero muchas plantaciones todavía son jóvenes. A medida que comiencen a entrar en plena producción, van a aparecer nuevos desafíos, como la cosecha, el secado, la clasificación, el procesamiento y el almacenamiento, y todo lo que es la logística que implica”.
“Desde un punto de vista productivo, también necesitamos continuar generando información local sobre el comportamiento de los cultivares, el manejo del agua, la nutrición y la sanidad. Además, hay que contemplar la disponibilidad de infraestructura para procesar y conservar la producción a medida que aumentan los volúmenes”, alerta Delgado.
“Desde nuestro trabajo cotidiano, nos interesa comprender cómo interactúa la nuez pecan con las condiciones ambientales de la provincia. La temperatura tiene un papel muy importante en el desarrollo de la especie. Durante el invierno, la planta atraviesa un periodo de inactividad, conocido como dormición, y necesita acumular determinadas cantidades de frío. Posteriormente, con el aumento de las temperaturas, comienza la acumulación de calor, que permite la reactivación del crecimiento, la brotación y fructificación. Lo interesante es que esos requerimientos no son exactamente iguales para todos los cultivares”.
Y continúa explicando que “la respuesta depende de la integración entre el cultivar y el ambiente. Esto es particularmente importante en Catamarca porque tenemos una diversidad importante de suelos y condiciones climáticas. Por eso generamos información que permita hacer un mejor ajuste entre el cultivar y el ambiente, para que cada material pueda expresar su potencial productivo”.

Por último, señala Eber, “tenemos que pensar en la ubicación estratégica de la región, la posibilidad de acceder a mercado del Pacífico y del sudeste asiático puede representar una oportunidad interesante, aunque eso requiere desarrollar infraestructura, logística y capacidad de procesamiento”.
La expectativa es que en los próximos años no solamente aumente la superficie y la producción, sino que también aumente la especialización técnica y la integración de la cadena. “Si logramos acompañar el crecimiento productivo con tecnología, conocimiento, infraestructura y organización, la nuez pecán puede consolidarse como una alternativa importante dentro de la producción regional”, concluye.




