En los cuatro primeros meses del ciclo comercial 2025/26 casi una de cada cuatro toneladas procesadas por la industria oleaginosa argentina provino de países vecinos (principalmente de Paraguay).
En julio pasado la molienda de soja en la Argentina –según datos oficiales– fue de 4,14 millones de toneladas, una cifra 9,2% superior a la del mismo mes de 2025.
Las fábricas oleaginosas argentinas vienen haciendo grandes esfuerzos por originar poroto para aprovechar los buenos valores internacionales de la harina y el aceite de soja. Pero el nivel de ventas por parte de los productores argentinos se mantiene acotado.
El último dato oficial (correspondiente al 19 de agosto) muestra que la industria aceitera había comprado soja argentina 2025/26 por 21,2 millones de toneladas versus 22,2 millones en el mismo período del ciclo anterior.
En ese marco, la participación de la soja importada es lo que posibilitó que la molienda argentina se mantuviera firme en lo que va del presente año 2026.
En julio pasado la Argentina importó 947.768 toneladas de poroto de soja en el marco del régimen de admisión temporaria, la mayor parte de la cual provino de Paraguay. Se trata de una cifra equivalente al 22,9% del volumen de molienda registrado en el período.
En los cuatro primeros meses del ciclo comercial de la soja argentina 2025/26 (abril a julio de este año) la participación de la soja importada en el volumen de molienda fue del 24,4% versus el 18,3% en el mismo período de 2025.
Se trata de un crecimiento relativo muy superior al de la brecha entre cosechas, dado que, según fuentes oficiales, la producción 2025/26 fue de 49,5 millones de toneladas versus 51,1 millones en el ciclo previo (-3,1%).
A este paso, con 3,90 millones de toneladas ingresadas en lo que va del ciclo comercial 2025/26, es muy probable que deba ser reajustada la estimación oficial de importación de soja, que fue proyectada en 6,0 millones de toneladas por la Secretaría de Agricultura.
El ingreso de soja al mercado argentino se realiza en el marco del régimen de “importación temporaria de mercaderías destinadas a recibir perfeccionamiento industrial”, el cual –implementado por el decreto 1330/2004– facilita el ingreso de insumos con la obligación de que los mismos, una vez procesados en territorio argentino, sean exportados como harina, aceite y biodiésel para generar divisas.






