Bichos de Campo recibe cada día más mensajes sobre el agravamiento de la situación de muchos productores tradicionales en las diversas economías regionales, donde los costos están superando de modo alarmante los ingresos de los productores.
En este caso, el ingeniero agrónomo Julio Juárez nos envió estas líneas sobre la situación de la aceituna, tanto para mesa como para aceite, en el epicentro de la producción, la riojana Aimogasta. Nos pareció un testimonio más que valioso y por eso lo publicamos:

Soy ingeniero agrónomo y tengo 3 hectáreas de olivos con riego superficial (tradicional) con variedad Arauco, la única variedad argentina, destinada a aceituna para mesa por su buen tamaño.
En Aimogasta teníamos el olivo cuatricentenario de la variedad Arauco, pero ya murió como le está ocurriendo a mi finca, donde un 40% se ha secado, como a muchos de mis vecinos, los olivos atacados por una bacteria llamada Xylella fastidiosa que se trasmite por unas chicharritas que pican el olivo, aunque todavía no tenemos protocolos para combatir a los vectores porque no los conocemos con certeza.

En cuanto a la cosecha de este año paso algo que no pasaba hace más de 10 años y es que el precio de la aceituna Arauco bajo de 0,7 dólares por kilo a 0,6 dólares al inicio de la cosecha, terminando la misma en 0,34 dólares.
Y algo más extraño que yo nunca vi es que el costo de la cosecha sobre el precio de la aceituna, que nunca superaba el 25% del precio de la aceituna, este año llegó al 35%.
Todo esto se suma para reducir la rentabilidad del productor como nunca ocurrió antes. Por eso es que los que tuvieron algo de capital optaron por elaborar ellos mismos su aceituna para demorar la venta a mejores momentos.

Mientras tanto, la aceituna para aceite tiene los mismos valores que el año pasado (a pesar de que la inflación no es 0%). Pero la incidencia del costo de cosecha a mano, al igual que en la aceituna de mesa, fue muy alto. Los valores más bajos fueron de 31% del precio de aceituna, cuando siempre fue del 25%.
Hay que tener en cuenta que nadie en Aimogasta tiene cosecha mecánica. Esto nos pone en desventaja con el aceite europeo, lo que se cierne como una amenaza. En supermercados de la vecina ciudad de Copiapó en Chile el aceite de oliva extra virgen español, en botella de vidrio y por litro, sale 10.000 pesos, mientras que hacer mi aceite y colocarlo en bidón plástico de 5 litros me puede costar 8.100 pesos.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de nuestra aceituna se exporta a Brasil, y que Europa ahora va poder ingresar a competir en el valioso mercado brasileño, que representa el 4% del consumo mundial de aceitunas, gracias al acuerdo Mercosur-UE.
Por esto es que nuestra única expectativa es que podamos aumentar el consumo interno y no dejar que aceituna subsidiada de Europa ingrese a el Mercosur.




